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La Superación tiene nombre en Córdoba: Antonio Briega

El 8 de diciembre de 2015, yo estaba en casa. Me enteré por parte de un amigo- guardia civil- que, esa misma mañana, habían disparado a su compañero mientras estaba de servicio en Montalbán. Quien diría que un par de años después, la vida me pondría a esta persona en mi camino.

Esta vez os traigo una historia que deseo compartir con vosotros. Se trata de un suceso real, con personas de carne y hueso, con momentos de mucho dolor, pero cargados también de esfuerzo, de superación. Por ello, considero necesaria su difusión al mundo.

Esta historia habla del fragmento de la vida de un hombre: guardia civil, padre, marido, amigo, y yo he tenido la suerte de participar en ella.

Antonio, cordobés-curiosamente vive en mi barrio, dato que desconocía hasta que le conocí- estaba de servicio en la Rambla cuando el 8 de diciembre, a primera hora, recibió un aviso de la Policía Local que informaba que un vecino de Montalbán había amenazado de muerte a su expareja. Decidieron ir a buscarlo a su casa.

Al llegar a la casa, se encontraban los padres del presunto maltratador. Antonio y su compañero se identificaron y le pidieron a la madre que saliese su «niño». La señora fue a avisarlo y cerró la puerta. Segundos después y por palabras del propio Antonio: “Sentí una onda expansiva que me atravesó el cuerpo.”

Le habían disparado con una escopeta de cañones recortados. Pensaba que se moría. “Primero sentí la onda expansiva, y el sonido fue ensordecedor. Grité: ¡Me han disparado! Miré hacia abajo y vi que tenía un agujero en el abdomen.”

Afortunadamente y después de casi un mes en la UCI y dos semanas en planta, el 31 de diciembre, Antonio regresó a su casa, pero ya nada volvería a ser igual.

Además de someterse a tratamientos médicos, psicológicos y rehabilitación, ese tiro le ha obligado a jubilarse con 41 años de un trabajo que le gustaba, ha tenido que aprender a convivir con más de 200 perdigones alojados en el páncreas, hígado e intestinos-sujetos por una malla metálica- y a abandonar el boxeo-deporte que practicaba. Todo ello unido al terror, al miedo y al dolor físico y mental.

Sin embargo, Antonio ha sabido resurgir de sus cenizas. Se mantiene activo, vivo, y gran parte de ello se lo debe a LA PINTURA.

Siempre había querido pintar, pero nunca había encontrado el momento oportuno y gracias a que la vida “le regaló ese tiro”, llegó a una galería de arte, poniéndole frente al maestro Fernando Herrera. Desde entonces, Antonio se encuentra inmerso en la pintura, con la gran ilusión de pintar y crear una obra con buena crítica.

Gracias a la pintura se siente pleno y lleno de vida. Con ganas de dar y poder compartir su historia. Es la vía de expresión que utiliza tras ese shock postraumático.

Una de sus obras «El hornillo» homenajea a los que fueron sus dos compañeros en el puesto de La Rambla desde 2008. Ahora ilustra la portada de un libro del SAS con relatos cortos sobre «Vivencias en la UCI».

Además, ha realizado otros trabajos. Uno de estos-del cual dice sentirse súper orgulloso- ha sido pintar La Alhambra. Antonio se desplazó a la ciudad de Granada simplemente para echarle una foto, dejarse llenar por las emociones que le transmitía el monumento y poder plasmarlo en su obra. Y así ha sido.

Esta es la historia –del que ya puedo decir- mi amigo Antonio, un modelo de superación, de lucha. Es el claro ejemplo de que, gran parte de todo lo que conseguimos en la vida, es cuestión de actitud, de PERSPECTIVA.

El final de este relato podría haber sido muy distinto si Antonio se hubiera quedado enredado a ese fatídico suceso. Sin embargo se ha abierto camino hacia el futuro.

Comparte esta segunda oportunidad que le ha regalado la vida con su mujer, sus hijos, su demás familia y amigos. Se ha responsabilizado de vivir, sobre todo por aquellos que no compartieron su misma suerte.

Y yo he podido formar parte de este proceso como amiga…Gracias Antonio, me has enseñado mucho. Y gracias por compartir, por seguir, por tu esfuerzo. Por abrirme las puertas de tu casa y de tu corazón con tu amistad. Por presentarme a tu encantadora familia.

Has hecho de mi vida, también-y como siempre intento- MÁS VITAL.

Rocío LH