Imagen de archivo de varios cirujanos trabajando en una operación de transplante de riñón de un donante vivo/ EFE

Javier Collado

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Varios médicos de Estados Unidos han logrado realizar un trasplante de riñón entre dos pacientes vivos con VIH. El hito ocurrió el pasado 25 de marzo, cuando un equipo multidisciplinar del Hospital Johns Hopkins Medicine consiguieron realizar un trasplante entre dos pacientes vivos diagnosticados con VIH.

Esta iniciativa surgió hace diez años cuando, uno de los promotores del centro, decidió tomar cartas en el asunto al estar cansado de ver morir a personas con VIH que estaban en la lista de espera para trasplantes. En 2016 investigadores del centro decidieron practicar el primer trasplante de hígado entre personas con VIH en el mundo. Esta vez fue entre un donante fallecido y un beneficiario que prefirió mantenerse en el anonimato.

Pero esta vez la historia fue distinta: Nidia Martínez, una consultora de salud pública de 35 años, que desde los ocho es portadora VIH, se convirtió en la primera estadounidense viva con su condición que dona un riñón a un paciente anónimo, también con VIH.

La de Martínez ha sido una historia muy mediática: ella misma contó en un articulo publicado en la revista médica Positively Aware de su interés por donar y cómo un capítulo de la popular serie televisiva ‘Anatomía de Grey’, centrado en un trasplante de riñón entre pacientes con VIH después de aprobarse la ley HOPE, le dio el empujón final.