Javier Collado

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CBN. El Servicio de Cirugía Hepatobiliopancreática y Trasplantes del Hospital Universitario Vall d’Hebron, dirigido por el Dr. Ramón Charco, ha realizado una duodenopancreatectomía cefálica mediante el robot Da Vinci por primera vez en Cataluña. Se trata de una intervención quirúrgica de alta complejidad realizada a un hombre de 59 años que padecía un tumor situado en la cabeza del páncreas. La intervención la han llevado a cabo el Dr. Joaquín Balsells, jefe clínico de Cirugía Pancreática e investigador del grupo de Trasplantes Digestivos del VHIR y la Dra. Elizabeth Pando, del Servicio de Cirugía hepatobiliopancreática y Trasplantes y también investigadora del grupo de Trasplantes Digestivos del VHIR.

En concreto, los cirujanos han hecho una resección de la cabeza del páncreas (duodenopancreatectomía cefálica) mediante el robot Da Vinci, que permite que esta operación sea mínimamente invasiva ya que el acceso al abdomen es laparoscópico y no hay que abrir al paciente. Esto supone un postoperatorio menos doloroso y una recuperación más rápida que con una cirugía abierta, la técnica estándar. Vall d’Hebron ya se convirtió a finales de 2017 en el primer hospital del Institut Català de la Salud (ICS) en realizar esta intervención por laparoscopia con una cámara de tres dimensiones. Desde entonces, ha hecho un total de diez duodenopancreatectomías cefálicas por laparoscopia.

Según explica la Dra. Pando, la duodenopancreatectomía cefálica con el robot Da Vinci «ha durado diez horas entre la fase de resección y la de reconstrucción. Hemos sacado el tumor, la cabeza del páncreas, el duodeno, la vesícula y la parte final del conducto biliar. Finalmente, hemos tenido que unir el intestino con el estómago, el intestino con el conducto biliar y el intestino con la parte del páncreas que quedaba. La intervención ha sido satisfactoria y el paciente se encuentra en buen estado».

Para poder hacer esta intervención mediante el robot Da Vinci es necesario que el paciente presente «un tumor localizado, que no esté en contacto con estructuras venosas ni arteriales importantes, que no tenga obesidad ni haya sufrido episodios de inflamación del páncreas o de la vesícula o intervenciones previas que lo dificulten», expone el Dr. Balsells. Esta tecnología aporta mejor visibilidad por el profesional sanitario de la cavidad abdominal y acceso al puesto de trabajo. Al permitir más amplitud de movimientos facilita la anastomosis, parte final de la operación una vez se ha extraído el tumor.