Javier Collado

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CBN. Un estudio publicado en la revista Nature Medicine propone un cambio de paradigma en el enfoque de la esteatohepatitis, el grado más avanzado de enfermedad del hígado graso no alcohólico, una de las enfermedades responsables del aumento de la incidencia del cáncer de hígado.

Hasta ahora se consideraba que la inflamación del hígado era el proceso clave para el progreso de la enfermedad. El estudio muestra que este proceso inflamatorio no es tan importante como el proceso relacionado con la acumulación y activación de plaquetas. Si este proceso se inhibe, se evita que la esteatohepatitis progrese a cáncer de hígado.

El estudio ha sido coordinado por Mathias Heikenwälder, investigador del Centro de Investigación del Cáncer de Heidelberg, y Josep M. Llovet, jefe del grupo de investigación traslacional en oncología hepática de IDIBAPS, profesor de ICREA, profesor de la Universidad de Barcelona y director del Programa de Cáncer de Hígado en la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai (Nueva York), y Roser Pinyol, investigadora del mismo grupo IDIBAPS, han participado

Este artículo forma parte del proyecto europeo HEP-CAR, financiado por el programa marco Horizonte 2020 y cuyo objetivo es identificar los mecanismos moleculares que tienen un impacto directo en el desarrollo del carcinoma hepatocelular (CHC).

Un problema de salud creciente.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) es la enfermedad hepática crónica más común en los países desarrollados y se caracteriza por la acumulación de grasa en los hepatocitos, las principales células del hígado.

Existen diferentes grados dentro de NAFLD, que van desde la esteatosis simple, en la cual la acumulación de grasa ocurre en una forma aislada en el hígado, hasta la esteatohepatitis, que aparece cuando hay inflamación progresiva y fibrosis que puede progresar a cirrosis y finalmente a cáncer de hígado. Actualmente, entre el 20 y el 25% de los ciudadanos europeos y estadounidenses tienen hígado graso y una cuarta parte de ellos desarrollará esteatohepatitis.

La incidencia del hígado graso no alcohólico ha aumentado significativamente en los últimos años como resultado del sedentarismo y los malos hábitos alimenticios. Los principales factores de riesgo para desarrollar la enfermedad son la obesidad, el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2.

La esteatohepatitis puede progresar a carcinoma hepatocelular, que representa el 90% de los tumores hepáticos primarios y es la cuarta causa de muerte por cáncer en todo el mundo. Tiene una incidencia de 850,000 casos nuevos por año y es el cáncer con la tasa de crecimiento más rápida en los Estados Unidos y Europa.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico juega un papel importante en este aumento de la incidencia. «En los Estados Unidos, la esteatohepatitis representa el 15-20% de los casos de carcinoma hepatocelular. Encontrar mecanismos para prevenir la progresión de la enfermedad es clave para reducir esta tasa», explica Josep M. Llovet.

Prevención de la agregación plaquetaria para ralentizar la progresión de la enfermedad.

El mecanismo de aparición de la esteatohepatitis se ha relacionado con la inflamación causada por los micro-depósitos de grasa en el hígado. Estos depósitos inducirían estrés oxidativo y una disminución de las células inmunes T, que son esenciales para la vigilancia y eliminación de las células cancerosas. El estudio publicado en Nature Medicine, realizado en modelos animales, muestra, sin embargo, que las plaquetas también tienen un papel clave, desconocido hasta ahora, en la aparición de la esteatohepatitis y su progresión a cáncer de hígado.

Los investigadores han observado en modelos animales que tanto la cantidad de plaquetas como su activación y agregación aumentan significativamente en la esteatohepatitis. También han visto que el tratamiento con antiagregantes plaquetarios, que previenen la acumulación y activación de las plaquetas, retarda la progresión de la enfermedad y es eficaz, por lo tanto, en la prevención de la esteatohepatitis y el cáncer de hígado. Por el contrario, la administración de antiinflamatorios convencionales no retarda la progresión de la enfermedad ni evita la aparición de cáncer de hígado.

En el artículo, los autores también muestran que los hígados de pacientes con esteatohepatitis no alcohólica tienen significativamente más plaquetas en comparación con los pacientes sanos. Este hecho abre la puerta a un nuevo enfoque de la enfermedad, desde el cual se podría evitar la progresión con la administración de antiagregantes plaquetarios.

Los investigadores proponen un objetivo terapéutico selectivo, el receptor plaquetario GPIbα. «Es un receptor de plaquetas que, si está bloqueado, tiene un efecto antiagregante y no hay activación inflamatoria en el hígado», explica Roser Pinyol, coautor del estudio.

«Este estudio propone un nuevo mecanismo por el cual la esteatohepatitis progresa y puede terminar causando carcinoma hepatocelular. Demostramos que el proceso inflamatorio está relacionado con la acumulación y activación de las plaquetas», explica Josep M. Llovet. «Este cambio de paradigma nos permite proponer un tratamiento con un antiagregante selectivo como una estrategia para prevenir la aparición de cáncer de hígado.