Javier Collado

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Cecile Eledge, una mujer de 61 años, se convirtió en madre y abuela a la vez al dar a luz a Uma. El gesto lo realizó para ayudar a su hijo Matthew y a su esposo, Elliot, a cumplir su sueño de convertirse en padres.

El caso de la familia de Nebraska causó un dilema ético, que pone en tela de juicio los vientres de alquiler. En este caso, los especialistas consideran la edad de la gestante. Además, el bebé es fruto de un óvulo donado por la hermana de Elliot, que inseminaron con un esperma de Matthew y que nació el pasado lunes.

“Si quieren que sea la gestante, lo haré”, se ofreció Cecile hace dos años. Matthew, su hijo, le había contado que quería formar una familia. Él y su pareja llevaban años ahorrando, calculan que el proceso costó 40 mil dólares solo en la fecundación in vitro.

Ante la propuesta, la pareja reaccionó como si se tratara de una broma, pero se convirtió en realidad cuando los especialistas les dijeron las opciones que tenían. Matthew mencionó la oferta de su madre, y la médica, Carolyn Maud Doherty, lo consideró seriamente.

Aunque Celine era una mujer yaposmenopáusica, siempre había sido, en palabras de su hijo, una fanática de la salud. El equipo del Hospital Metodista para Mujeres de Omaha le realizó diversas pruebas; citología, análisis de sangre, de colesterol, de estrés, mamografía, ecografía. Las cuales validaron que el embarazo podía realizarse. Pese a los riesgos, Celine se embarazó al primer intento de transferencia del embrión y dio a luz de forma natural.