Javier Collado

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Elena Páez. La adaptación escénica de La Strada, una película amarga y poética, obra clave en la filmografía de Federico Fellini, llega este viernes al Gran Teatro en una versión firmada por Gerard Vázquez  y dirigida por Mario Gas. Verónica Echegui, Alfonso Lara y Alberto Iglesias son el trío protagonista de esta conmovedora historia de tres cómicos  enfrentados a un destino trágico.

La película le valió al gran director italiano  -y también autor del guión junto con Tulio Pinelli-  el León de Plata del Festival de Venecia en 1954 y el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1956. Considerada la obra más lírica de su producción, Fellini afirmó que La Strada “es mi película más representativa, la más autobiográfica y la que más trabajo me costó realizar”. Ambientada en una Italia herida y en proceso de reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial, la historia cuenta como una inocente muchacha, Gelsomina, es vendida por su madre a un forzudo de circo bravucón y violento, Zampanó -en el escenario, el actor Alfonso Lara-, para que le ayude en su espectáculo ambulante. Poco a poco aflora entre ellos una especie de romance que no consigue fraguar por el orgullo y la incapacidad para amar de él y la timidez e inocencia de ella. Ambos comparten una profunda soledad y una vida de marginación, desarraigo y miseria. Cuando entra en escena la figura de El Loco -interpretado por Alberto Iglesias-, un payaso risueño y soñador, el choque con su mundo poético precipitará la inevitable tragedia de los tres personajes.

“Creo firmemente en Fellini”, afirma con rotundidad Mario Gas. “ Es -explica- uno de los directores que te acompañan toda la vida, hagas cine o teatro, porque son iluminadores de tu imaginación, de tu compromiso, de tu intelecto, de tu manera de entender el arte y la vida”. Cuenta que no ha vuelto a ver la cinta desde su adolescencia “para no contaminarme” y, aunque ha intentado mantenerse muy fiel a ella, lo hace “siempre dentro de mis circunstancias, mi perspectiva y mi mirada”.

Los personajes de La Strada -interpretados en la gran pantalla por Giulieta Massina,  Anthony Quinn y Richard Baseharteen-, dice el director teatral, “son sus peores enemigos: luchan por sobrevivir pero tienen un halo trágico del que ellos mismos no saben salir, y construyen una serie de anhelos y esperanzas que acabarán siendo truncados”. Volviendo a Fellini, considera que en la función hay tres elementos que definen el trabajo del cineasta italiano: “el neorrealismo, el mundo del circo y sus propias vivencias oníricas”.

Por otra parte, Gas destaca que el reparto de la obra no sólo ha superado sus expectativas, “sino que las ha superado”. Los tres actores, en su opinión, “materializan una elegía de esos sin nombre que viven, luchan y acaban pereciendo anímica o físicamente en el intento.”