Javier Collado

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Dobuss

Elena Páez. Casi 3.500 cordobeses se benefician del convenio de colaboración establecido entre el Ayuntamiento de Córdoba y Cruz Roja para facilitar el acceso a alimentos a familias de la ciudad en situación de extrema necesidad.

Ambas instituciones  tienen vigente este acuerdo –bajo el título ‘Alimentos por la solidaridad’- desde hace ya varios años, con objeto de apoyar a aquellos ciudadanos que atraviesan verdaderas dificultades para cubrir sus necesidades más básicas de ingesta de comida.

Al respaldo económico del Ayuntamiento –que en 2018 ha contribuido con 24.000 euros a través del área de Servicios Sociales- se suma la aportación en especie del Gobierno central, a través del Fondo de Ayuda Europea para las Personas más Desfavorecidas (FEAD), y de entidades privadas como el Grupo DEZA.

Dicho reparto se destina a individuos o grupos familiares especialmente vulnerables, como son familias con menores y/o personas mayores a su cargo, familias monoparentales, personas con discapacidad física, psíquica o sensorial, personas incapacitadas para el trabajo o afectadas por toxicomanías o sida, menores en situación de desamparo, mujeres maltratadas, minorías étnicas, inmigrantes, refugiados, asilados, ex reclusos, transeúntes, y personas mayores perceptoras de las pensiones más bajas.

Según Cándida Ruiz, presidenta de Cruz Roja en la provincia, colaboraciones como la del Ayuntamiento representan un “apoyo importante en nuestra lucha cotidiana por defender los derechos y mejorar las condiciones de vida de los más vulnerables”, a lo que añade que “la cobertura de las necesidades básicas es el primer paso de una atención mucho más amplia con la que tratamos de que las familias dejen de estar en riesgo de exclusión”.

 En concreto, en 2018 se beneficiaron de esta colaboración entre el Consistorio cordobés y la institución humanitaria 3.479 personas, en su mayoría derivadas desde los Servicios Sociales municipales y, en menor medida, desde otros programas de inclusión social de la propia Cruz Roja.

En las tres fases en las que se llevó a cabo la distribución de estos alimentos, el casi medio centenar de personas voluntarias implicadas en esta labor repartió más de 140.000 kilos de comida.

Conviene recordar que la crisis llevó hace ya una década a la institución humanitaria a reforzar, por una parte, los programas habituales de respuesta social y de lucha contra el desempleo y la discriminación en el mercado laboral y, por otra, a poner en marcha desde 2009 una serie de intervenciones de emergencia social como el citado reparto de alimentos.