Javier Collado

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Científicos y pescadores se han unido con el fin de evitar que las aves queden atrapadas en los anzuelos o redes de pesca.

Cada año se quedan atrapadas alrededor de 200.000 aves a causa de las artes de pesca en las aguas europeas. «Nos encontrábamos que muchas veces veces cogen 30 o 40 pájaros», dice un pescador.

Se está experimentando con diferentes ideas, por ejemplo, usar cebos como «el pulpo o granjeros» que no les gustan a las aves y así no se lanzarían a por ellos.

También se ha pensando en repelentes que ahuyenten a las aves o «líneas espantapájaros que son como unos cables con unas cintas» para evitar las muertes de las aves.