Javier Collado

Dobuss

Las fuerzas respaldadas por Estados Unidos dijeron que habían capturado el último fragmento de territorio del Estado Islámico en el este de Siria en Baghouz el sábado, terminando con el autoproclamado califato del grupo tras años de enfrentamientos.

“Baghouz ha sido liberado. La victoria militar contra Daesh se ha logrado”, escribió en Twitter Mustafa Bali, un portavoz de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF por sus siglas en inglés), que declaró la “eliminación total del (llamado) califato”. Sin embargo, un periodista de Reuters en Baghouz dijo que todavía había algunos sonidos de tiroteos y disparos de mortero.

La batalla final duró semanas, con una riada de civiles abandonando la zona y para muchos combatientes kurdos en el SDF, la victoria fue más dulce ya que coincidió con su año nuevo. Aunque la derrota del Estado Islámico en Baghouz termina con el control del grupo sobre el cuasi-estado yihadista declarado en 2014 a caballo entre Siria e Irak, las autoridades consideran que la amenaza todavía no se ha desvanecido.

Algunos de sus combatientes aún resisten en el remoto desierto central de Siria y escondidos en algunas ciudades iraquíes, organizando repentinos tiroteos o secuestros y esperando una oportunidad para volver a levantarse. Estados Unidos cree que el líder del grupo, Abu Bakr al-Baghdadi, está en Irak. En 2014, el púlpito de la gran mezquita medieval de Mosul se autodeclaró califa, soberano de todos los musulmanes.

Un poco más lejos, los yihadistas en Afganistán, Nigeria y otras zonas no han mostrado signos de retractarse de su lealtad al Estado Islámico, y los servicios de inteligencia dicen que sus devotos en Occidente podrían planear nuevos ataques. Sin embargo, la caída de Baghouz es un gran hito en la lucha contra el grupo yihadista librada por numerosas fuerzas locales y mundiales, algunos de ellos enemigos jurados, durante más de cuatro años.

También marca un gran momento en los ocho años de guerra en Siria, eliminando del territorio a uno de los principales contendientes, con el resto dividido entre el presidente Bashar al-Assad, los rebeldes respaldados por Turquía y el SDF liderado por los kurdos. Assad y sus aliados iraníes han jurado recuperar Siria íntegramente, y Turquía ha amenazado con expulsar al SDF, que ve como un grupo terrorista, por la fuerza. Una presencia continuada de tropas estadounidenses en el noreste de Siria podría evitarlo.