Javier Collado

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CBN. El maestro de la luz, Joaquín Sorolla, ya brilla, con todo el esplendor del Mediterráneo, en Londres.

Desde que en 1908 Joaquin Sorolla expusiera en las Grafton Galleries de Londres, y fuera presentado como “el mejor pintor vivo del mundo”, no había vuelto a la capital británica.

Más que justificada, y casi obligada, es la exposición que ahora le dedica la National Gallery, con 60 de sus mejores obras, abierta hasta el 7 de julio y que luego viajará a la National Gallery de Dublín.

La exposición incluye retratos, paisajes y paisajes marinos, vistas al jardín y escenas de bañistas por las que es más famoso, así como escenas de género de la vida española. En total más de sesenta obras que abarcan la carrera del artista, incluidas importantes obras maestras cedidas por colecciones públicas y privadas en España y Estados Unidos.

La muestra incluye los lienzos monumentales sobre temas sociales que el artista envió estratégicamente a las principales exhibiciones alrededor del mundo en la década de 1890 y con los que estableció su reputación. La última exposición dedicada al artista en el Reino Unido fue en 1908 cuando el propio Sorolla, siendo ya un pintor consagrado, organizó una gran exposición de su obra en las Galerías Grafton de Londres.

En la muestra de más de sesenta obras se incluyen algunas de las más conocidas del pintor, como Paseo a orilla del mar, La bata rosa o Madre. El Museo Sorolla de Madrid ha prestado 26 obras para la exposición que han organizado la National Gallery (Londres) y la National Gallery of Ireland (Dublín) con la colaboración de Acción Cultural Española (AC/E).

La crítica especializada unánimemente ha elogiado  la llegada de la obra de Sorolla a Londres.