Javier Collado

Dobuss

Isidro Molina, padre de Paco Molina, el joven que con 16 años desapareció en Córdoba el dos de julio de 2015, asegura que llevan «tres años y ocho meses sin respuesta», pero que siguen llamando a su número y dejándole mensajes.

Su caso se ha logrado reabrir en el Juzgado, «en base a una nueva línea de investigación suficientemente sólida», explica Carlos Segarra, Subinspector de Policía Nacional de la UDEV Central, que cuenta que no se ha dejado de trabajar en el caso.

Paco podría haber sido visto al día siguiente en un autobús hacia Madrid, «aunque no se sabe nada a ciencia cierta», apunta Segarra. Sin embargo, el padre asegura que su hijo tuvo que subirse a ese autobús, por la descripción tan exacta que le dio el conductor «con una foto no podría haberla hecho, tuvo que ser que le había visto, llegó a describirme hasta unas marcas que le salen a Paco cuando está nervioso».

La familia denuncia que unos extorsionadores quisieron engañarlos desde Colombia. En otras ocasiones también intentaron engañarles, pero dejaron asesorarse por los investigadores de la Policía. «Cualquier llamada o dato que me llega se lo doy a la Policía. Si alguien puede encontrar a mi hijo son ellos», explica Isidro.

Además, Segarra explica que durante los años de investigación han seguido su pista por muchos lugares. «Hemos buscado a Paco en más de diez países, de Irak a Reino Unido o Italia», apunta el subinspector.