Javier Collado

Dobuss

Redacción.- La costumbre de comer caracoles no es moderna, sino que desde tiempos muy lejanos se han criado para su consumo. Se sabe además que los romanos comían caracoles y que usaban unos huertos especiales para desarrollarlos.

¿Pero queréis conocer cuáles son sus propiedades y valor nutricional?

Los caracoles prácticamente aportan la totalidad de los aminoácidos necesarios para la alimentación de una persona. Por eso el caracol tiene un gran valor en muchas culturas donde se consumen con bastante periodicidad.

Estas características convierten a la carne de caracol en un alimento ideal, de fácil digestión, sano y nutritivo.

Muchas veces, cuando pensamos en los moluscos, nos vienen a la cabeza los productos del mar, con o sin cáscara, (almeja, mejillón, ostra, calamar, sepia…). Pero en tierra firme también podemos encontrar: los caracoles.

Caracoles
Los caracoles tienen valiosas propiedades nutricionales

Los moluscos se clasifican dentro del grupo de los alimentos proteicos, lo que ya nos da una pista de cuál debe ser el nutriente más presente.

El principal nutriente energético es la proteína y presentan unas cantidades muy bajas de grasas.

Desde la base de datos BEDCA (base de datos española de composición de alimentos) encontramos que incorporan los siguientes elementos:

Cantidad por 100g de porción comestible:

Energía (Kcal) 86
Proteínas (g) 16,1
Grasas (g) 1,4
AGS, ácidos grasos saturados (g) 0,36
AGMI, ácidos grasos monoinsaturados (g) 0,26
AGPI, ácidos grasos polinsaturados (g) 0,25
Colesterol (mg) 50
Hidratos de carbono (g) 2
Vitamina A (eq de retinol) (mcg) 30
Vitamina E (eq de a-tocoferol) (mg) 5
Tiamina (mg) 0,01
Riboflavina (mg) 0,12
Niacina (mg) 1,4
Vitamina B6 (mg) 0,13
Vitamina B12 (mcg) 0,5
Calcio (mg) 10
Hierro (mg) 3,5
Potasio (mg) 382
Magnesio (mg) 250
Sodio (mg) 70
Fósforo (mg) 272
Selenio (mg) 27,4
Zinc (mg) 1

Podemos apreciar que los caracoles contienen un porcentaje bastante bajo de kilocalorías, debido a que poseen mucha agua (más del 79%). El principal nutriente energético es la proteína, presentando unas cantidades muy bajas de grasas. Aunque en muy poca cantidad, llama la atención la presencia de glúcidos, un nutriente habitualmente ausente en los productos cárnicos.

En cuanto a los nutrientes no energéticos (vitaminas y minerales), sin embargo, no representan una gran fuente de vitaminas. Entre todas las que podemos encontrar, destaca la vitamina E, que queda cubierta en el 33% de las necesidades de una persona adulta. O la vitamina B12, con un porcentaje de cobertura del 25%. El resto se encuentran entre el 5 y el 7%.

La vitamina E es una vitamina con función antioxidante presente en alimentos grasos como los aceites vegetales, los frutos secos o la yema del huevo, además de algunos vegetales de hoja verde y cereales integrales. Nos protege de la agresión de los radicales libres que atacan nuestras células.

La vitamina B12 es indispensable para evitar la llamada anemia megaloblástica o anemia perniciosa. Es un nutriente únicamente presente en productos animales.

De los minerales destaca el magnesio, que cubre el 70% de las necesidades del hombre y el 80% de la mujer adulta. Supone también una buena fuente de hierro y cubre las necesidades de un hombre adulto en casi el 40% (un 19% en el caso de las mujeres).

El magnesio ayuda en el mantenimiento neureomuscular y forma parte de la estructura ósea, entre otros.

Como todos los moluscos, contiene zinc, un mineral que principalmente obtenemos del consumo de productos del mar. El zinc está relacionado con la madurez sexual y ejerce también un gran papel antioxidante.

Por tanto, si os gustan los caracoles, podéis consumirlos con tranquilidad ya que se trata de un producto nutricionalmente muy valioso. El principal cuidado del consumo de caracoles está en la forma de prepararlos. Los guisados y las salsas llegan a superar la carga calórica (sobre todo en forma de grasas), y más aún si se acompañan de pan.