Javier Collado

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Dobuss

Un grupo de hombres estaba trabajando en la presa de Sindi, situada en el río Parnu, en Estonia, cuando se percataron de la presencia de un animal en apuros. Se trataba de un perro atrapado en un río helado. Tras despejar un camino a través del hielo, los hombres pudieron sacar al animal, que estaba congelado, y rápidamente lo llevaron a una clínica veterinaria.

Una vez en el centro veterinario, los expertos comenzaron a ver algo extraño en el perro y tras consultar con expertos se dieron cuenta de que en realidad los trabajadores no habían salvado a un perro, sino que se trataba de un lobo salvaje. Fue un cazador de la zona, familiarizado con los lobos de la región, quien confirmó que se trataba de un lobo macho de alrededor un año. Una vez que conocieron esta información, los veterinarios tuvieron que poner al animal en una jaula por temor a que su carácter se volviera menos dócil una vez recuperado.

La Asociación para la Protección de los Animales de Estonia explicó que el animal tenía la presión arterial baja, lo que podría explicar su carácter dócil mientras era trasladado en el coche hasta la clínica veterinaria.

Uno de los hombres que rescató al animal cuenta que tuvieron que cargar con él para llevarlo hasta el coche y recuerda: «Estaba tranquilo, dormía cuando mis piernas. Cuando quise estirarlas levantó la cabeza un momento». Tras el tratamiento, el animal se recuperó y fue liberado de nuevo en el campo con un collar GPS para controlar sus movimientos.