Miembros de la brigada de rescate/ Imagen: Aaron Ufumelo

Javier Collado

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Tras una semana sepultado en el interior de un pozo ilegal de oro que engulló en su interior a más de 70 trabajadores, uno de ellos ha salido aturdido y cubierto de barro tras pasar una semana dentro.

El siniestro ha sido declarado como desastre por el Gobierno zimbabuense y pone de manifiesto el tremendo riesgo que corren los mineros ilegales de oro y las escasísimas medidas de seguridad con las que cuentan en su trabajo. El año pasado minas ilegales como ésta contribuyeron en gran parte al récord de producción de lingotes del país, que ascendió a 35 toneladas y que, junto al platino, supusieron unos ingresos de más de tres mil millones de euros.