Javier Collado

Dobuss

Elena Páez. El pasado viernes abría sus puertas Picoesquina, un bar de tapas que pretende fusionar la gastronomía murciana y andaluza, y situado a cinco minutos a pie del casco histórico de la ciudad y cercano a distintos lugares de ocio.

Patricio Morales, murciano afincado en Córdoba, es el artífice de este proyecto. Su idea era crear un negocio que le permitiese acercar la cocina de su ciudad de origen a su ciudad de adopción desde hace años, donde llegó para trabajar y que ahora ve nacer su sueño.

Cuando un local hace esquina, en Murcia se le llama “Picoesquina”, de esta expresión deriva el nombre de este bar. Pero no solo se ha traído el lenguaje típico de su ciudad, también sus platos, como el pastel de carne. Se trata de una masa de hojaldre rellena con carne de ternera, huevo cocido y chorizo. Es el plato estrella de la casa y el que más éxito cosechó el día de la inauguración entre los invitados.

Pero la idea de Picoesquina es la de ofrecer también tapas típicas españolas como es la tortilla de patatas, el salmorejo, pulpo, salpicón, ensaladilla rusa y jamón, entre muchos otros.