Imagen: Mediaset.

Javier Collado

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Cheik, de 9 años, iba paseando con su padre por las calles de Kuala Lumpur, Malasia, cuando se encuentra a un niño junto a su madre pidiendo limosna en el suelo. El pequeño llevaba los pies descalzos, por lo que Cheik no dudó ni un segundo.

El menor se paró en seco para quitarse sus deportivas y cedérselas al niño. También le puso los calcetines y, antes de irse, tuvo un último gesto de cariño con su compañero.