Javier Collado

Dobuss

Elena Páez. Cruz Roja ayudó el pasado año a superar los problemas de drogodependencia de 307 personas en Córdoba, 140 de las cuales recurrían a los servicios de la entidad por primera vez o retomaban el tratamiento tras una recaída.

Un varón de entre 30 y 55 años con adicción al alcohol –y en un tercio de los casos con dependencia también a la cocaína- constituyó el perfil predominante entre las atenciones realizadas en 2018 por la institución humanitaria.

Del total de usuarios, 207 fueron hombres y sólo 100 mujeres, pese al paulatino aumento experimentado en los últimos años en demandas procedentes del sexo femenino.

Además, conviene destacar el incremento de asistencias a alcoholómanos (consumidores esporádicos, pero sin capacidad de control) y el descenso en la edad de consumo detectado por los profesionales del centro ambulatorio de drogodependencias que Cruz Roja tiene en Córdoba.

Dicho centro, en el que trabajan un médico, una psicóloga, una trabajadora social y un nutrido grupo de voluntarios y voluntarias, ofrece tratamiento integral ambulatorio a toxicómanos –empezando por la desintoxicación, pasando por la deshabituación y acabando con la integración social- y apoyo y asesoramiento de diverso tipo a sus familiares.

En el mismo se llevaron a cabo a lo largo de 2018 más de 10.000 intervenciones, entre la atención médica, la psicológica y la social prestada a los pacientes.

Los profesionales hacen un seguimiento médico y psicosocial, que contempla revisiones clínicas periódicas y terapias individuales y de grupo, así como diversos controles toxicológicos. De estos últimos se efectuaron durante el pasado año un total de 183 pruebas.

En cuanto a la tipología de los casos tratados, las terapias más frecuentes durante 2018 estuvieron motivadas un año más por la dependencia al alcohol, muy por delante de la cocaína, el cannabis, la heroína y otras sustancias estupefacientes diversas

Por otro lado, el área de drogodependencias de Cruz Roja –con financiación de la Consejería de Políticas Sociales e Igualdad- cuenta también con una unidad de desintoxicación hospitalaria, ubicada en el centro sanitario que la institución posee en Córdoba y que está orientada a personas con alta dependencia alcohólica o mixta.

Este recurso, que funciona desde 1989, ha alcanzado una duración media en el tratamiento inferior a los cuatro días de media por paciente, lo que minimiza los inconvenientes laborales que implican una terapia de esta índole.

Durante el pasado año, el personal de la institución realizó 12 desintoxicaciones hospitalarias.