Javier Collado

Dobuss

Elena Páez. Yacouba Sawadogo ha recibido el galardón Right Livelihood, popularmente conocido como Nobel Alternativo, por ser el artífice de un milagro.

En la década de los 80 su país sufrió una sequía extrema. Sawadogo recurrió entonces a una técnica de irrigación tradicional: excavó pequeños pozos de entre 10 y 20 centímetros de profundidad y 20 y 30 de diámetros durante la estación seca, y luego los rellenó con residuos agrícolas de estiércol. En el momento en que ocurrieron las primeras lluvias, cada pozo se cubrió con una fina capa de suelo y en el centro, se colocaron semillas de sorgo o mijo.

La técnica consigue que se aproveche mejor el agua y de esta forma, mejorar el rendimiento de los cultivos hasta un 500%. Ante la sorpresa de todos, Sawadogo logró transformar unas tierras estériles en un bosque de casi 40 hectáreas donde actualmente conviven 60 especies de árboles y arbustos

Las palabras de reconocimiento corresponden a la organización del premio Right Livelihood, un galardón conocido popularmente como el Nobel alternativo que en su última edición ha querido distinguir la labor de este pionero nacido en Burkina Faso. El mismo al que en la región del Sahel se conoce como El hombre que detuvo el desierto. Así se titula, de hecho, el documental de 2010 que cuenta su historia.

Debido a la amenaza que traen consigo los cambios en los patrones del clima en los países en vías de desarrollo, como hemos podido ver en algunas regiones africanas tras el paso del fenómeno de El Niño en 2015, disponer de un sistema que asegure el abastecimiento agrícola parece que sea sinónimo de una sociedad en vías de desarrollo, y pacifismo. La mayoría de los conflictos en las áreas rurales africanas son derivados, precisamente, de la escasez de alimentos y de la lucha por el del control de las tierras.

Se ha convertido Sawadogo en el pacificador del centro de África sin haber empuñado jamás un arma.