Javier Collado

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CBN. El cirujano valenciano Pedro Carlos Cavadas Rodríguez marcará sin duda un hito histórico en las intervenciones médicas casi imposibles en el ámbito nacional e internacional.

Su capacidad para reconstruir deformidades, amputaciones, anomalías congénitas o sobrevenidas no conoce por el momento límites.

Por otra parte, quienes le conocen hablan de su cercanía, de su humildad, de su naturalidad, que a buen seguro le permite de la misma manera ver posible lo imposible en el ámbito de la cirugía.

En entrevista a Día Cero afirmó: «El protagonista de la medicina es el paciente y no el médico. El que tiene que salir beneficiado siempre es el paciente».

De la misma forma muestra sinceridad en cuanto al esfuerzo que le ha supuesto llegar donde está hoy día:  «No creo que en la historia de la carrera de medicina haya estudiado alguien más que yo. Sé que suena excesivo pero creo que es cierto».  «Tengo que ser el mejor. No por nada en especial, pero no quiero que alguien sepa más que yo».

Llegó a saber lo que era estar en el paro, hasta que se inclinó por la llamada cirugía reconstructiva, en la que contempló posibilidades.

Pero un viaje a África le hizo cambiar por completo su visión y decidió crear una Fundación con un destino muy claro: «Al África de mis sueños». «Fue a partir de los primeros viajes que sentía que con la mitad de lo que valía mi coche vivía toda África durante 5 años. Me sentía ridículo cuando volvía a España y comencé a sentirme incómodo. Por eso, decidí dejar de llevar ese tipo de vida. África me cambió completamente la vida», indica el doctor a Día Cero. Hoy día viaja dos veces por año al continente africano: una para operar y la otra para visitar a sus pacientes.

En el año que termina ha vuelto a sobresalir con nuevas intervenciones que han protagonizado portadas de prensa o espacios televisivos protagonistas.

En Mayo de este año logró reimplantar la mano derecha a un marine norteamericano de 21 años que la había perdido en un accidente de submarino, cuando se encontraban navegando a 70 millas de Cartagena, el tiempo límite necesario para poder abordar la operación tras más de 10 horas sin riesgo sanguíneo.

Dos meses más tarde, en Julio de 2018 logró que un joven literalmente «partido en dos» al haberle atravesado una bala el cuello cuando tenía nueve años, jugando con sus primos en Santo Domingo, integrar su funcionalidad mediante una doble operación de unión de columna vertebral y pelvis utilizando hueso del peroné y piel de las extremidades inferiores.

Por último, a finales de Octubre se hizo público que el y su equipo lograron reconstruir parte del rostro y de la mano izquierda con técnicas microquirúrgicas del keniano Lonunuko, un hombre que fue herido por un tremendo ataque de una hiena en territorio Samburu.

Lonunuko escuchó los gritos de una mujer que estaba siendo atacada por una hiena y corrió al rescate. Sin embargo, no pudo hacer nada más que ver cómo el animal acababa con la vida de la mujer y en ese mismo instante empezó a atacarlo a él.

La hiena le arrancó los dedos de una mano, el tercio medio de la cara, el maxilar y, afortunadamente, Lonunuko tuvo la fortuna de caer en un hueco donde el animal no pudo matarlo.