Javier Collado

Dobuss

CBN. Alena Gros es una investigadora española de 38 años que tras concluir su doctorado se marchó, como muchos de nuestros jóvenes investigadores, a Estados Unidos a completar su formación y poder ser incluida en algún equipo de referencia internacional. De ello hace nueve años.

Allí tuvo la oportunidad de integrarse en el National Cancer Institute, seleccionada por el prestigioso investigador Steve Rosenberg, quien ha protagonizado alguna de las curaciones más complejas y significativas en cánceres muy avanzados y metastásicos.

Tal fue el caso de la norteamericana Judy Pekins, que en dos ocasiones se curó de un cáncer de mama, incluyendo una metástasis en el hígado de gran tamaño.

El Dr. Rosenberg logró tratarla y curarla, y la noticia tuvo difusión mundial, pero esa terapia sólo se ha aplicado hasta el momento en Estados Unidos.

Hace dos años regresó Alena a España para dirigir el grupo de Inmunoterapia e Inmunología de Tumores del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) de Barcelona y espera aplicar los métodos y terapias del equipo del Dr. Rosenberg.

E incluso, como informa el diario ElMundo.es ya cuenta con tres posibles candidatos que esperan ser tratados en este nuevo ciclo de ensayos, con cáncer de mama, de colon o melanoma metastásico que no están respondiendo a los tratamientos.

Todos ellos esperan beneficiarse del «milagro de Judy», y en esa posibilidad, Alena puede jugar un papel decisivo, al haber formado parte de ese equipo.

Son conscientes de que el ensayo en España no podrá comenzar hasta 2020, pero mientras tanto, confían en la posibilidad de llegar a ese momento a través de otros posibles tratamientos experimentales.

Según Alena, en declaraciones a El Mundo, «estamos a año y medio o dos años de poder iniciar un ensayo clínico en el que tratemos con terapia celular a pacientes con tumores sin alternativa terapéutica, concretamente con cáncer de mama y de colon metastásicos avanzados». En estos momentos, «aún estamos en fase de validaciones y esto lleva su tiempo».

El tratamiento experimental que eliminó todo rastro de tumor y metástasis en el organismo de Perkins (conocido como linfocitos que infiltran el tumor (TIL, por sus siglas en inglés) consistía en secuenciar el ADN y el ARN de uno de sus tumores y comprobar qué mutaciones eran exclusivas de su cáncer. Después, a través de un complejo trabajo de ingeniería, seleccionaron los linfocitos T más potentes del propio sistema inmune de Perkins para cultivarlos en grandes cantidades en el laboratorio, administrarlos a la afectada y dirigirlos hacia las proteínas que provoca el gen mutado y se expresan en la superficie de las células malignas.

Mientras se completa esta fase de validaciones (que están siendo financiadas por el programa CAIMI que cuenta con la colaboración de la Fundación BBVA) y protocolos, la idea de Alena es encontrar la manera de dotar a la tropa de más soldados y más específicos, para que cuando pueda ponerse en marcha en ensayo clínico en España, tenga mayor efectividad. La clave está en la forma de expandir los linfocitos T. «Nos gustaría añadir un producto celular más eficaz, para aumentar la capacidad de multiplicarse y matar al tumor». También con esta intención, mantiene otra línea de investigación para entender mejor qué es lo que reconocen los linfocitos T. En este sentido, agrega, existe una máquina de selección capaz de conseguir un producto celular mejorado, pero «cuesta medio millón de euros».

Aunque en este periodo de validaciones «el dinero no es un problema», aclara la investigadora, lo que sí requerirá nuevas ayudas económicas más adelante será la puesta en marcha del ensayo clínico, «que costará entre uno y dos millones de euros. Ahí es donde está el reto. No me voy a dar por vencida. Voy a luchar al máximo para conseguir fondos».