Javier Collado

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Mientas el árbitro Carlos del Cerro Grande pitaba el descanso en el Betis-Eibar, cayó un chaparrón. No fue de agua, sino de peluches, en una de las escenas que más va a dar que hablar de esta jornada de Primera División.

Los aficionados que estaban presentes en el Benito Villamarín de Sevilla llenaron el césped del feudo verdiblanco de muñecos, con un objetivo solidario. Los aficionados respondieron a la petición del club bético, que solicitó a los que se acercaran al último partido de 2018 al campo que llevaran juguetes, que posteriormente se repartirán entre las familias con menos recursos.

A dos días de Nochebuena, la afición del Betis le hizo el trabajo de Papá Noel, en un sábado solidario en el que hubo varias iniciativas solidarias. A cambio de este detalle, el club prometió a cada aficionado que llevase un muñeco un gorro con el que añadir colorido a las gradas.