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El Hospital Clínic de Barcelona ha demostrado la validez de una nueva técnica de extirpación de tumores malignos del riñón en dos pacientes. Los expertos han desarrollado un dispositivo que sirve para taponar la arteria del riñón, que evita que el órgano pueda resultar dañado durante la intervención.

El Hospital Clínic de Barcelona ha usado una técnica pionera en Europa que permite operar cáncer de riñón en casos de tumor grande e insuficiencia renal, a los que se retiraba todo el órgano -nefrectomía total- y tenían que hacer diálisis, y que permite retirar solo el tumor y conservar parte de la función, ha explicado el urólogo Raul Martos.
Según han explicado los médicos españoles en declaraciones recogidas por Europa Press, se trata de una técnica desarrollada en China y que el Clínic ha aplicado con éxito en dos pacientes que tenían tumores de hasta siete centímetros, con un tercero previsto en enero, y la distingue de la infusión de un líquido que preserva la función del riñón: «El paciente se cura del tumor y sigue haciendo su vida normal».
Asimismo, el jefe del Servicio de Urología del hospital, Antonio Alcaraz, ha detallado que esperan usar esta técnica en entre el 10% y el 12% de los entre 150 y 160 pacientes con cáncer renal que atienden al año.
La técnica consiste en introducir un catéter por la arteria femoral para taponar la arteria del riñón con un globo que permite meter un líquido (sérum) frío que evita que el órgano sufra daños y permite trabajar durante más tiempo, por lo que se extrae el tumor de forma más eficiente.
Anteriormente, requería parar la función del riñón con una pinza para evitar que entrara sangre mientras se operaba y se extraía el tumor, lo que provoca tener menos tiempo para trabajar y aumenta el riesgo de dañar el órgano de forma irreversible.
Pero la ‘semilla radiactiva’ se puede colocar en el propio tumor o cerca del mismo y destruye las células cancerígenas al tiempo que emana el material radiactivo que desprende el gránulo, según explica el Instituto Nacional del Cáncer.
El 90% de estos tumores son fáciles de operar porque no tienen un crecimiento tan rápido como otros cánceres, y se usa laparoscopia (exploración de la cavidad abdominal a través de una lente óptica), evitando la cirugía abierta convencional, con tres o cuatro incisiones de entre 0,5 y 1,2 centímetros y una pequeña incisión más en la zona del pubis, y permite tener el alta en tres o cuatro días y menos complicaciones.
El cáncer de riñón tiene una prevalencia del 3% en España, y el 70% de los casos de este cáncer son asintomáticos y el diagnóstico es «incidental», se detecta en pruebas de otras patologías, como es el caso del segundo paciente que fue operado con esta técnica, y que se le detectó porque tenía hipertensión arterial alta.