Javier Collado

Dobuss

Los petardos y fuegos artificiales propios de la Nochevieja resultan aterradores para los perros y bastante preocupantes para sus dueños. El ruido lastima sus oídos y les hace entrar en una dinámica de tal pánico y bloqueo que algunos de ellos terminan sufriendo ataques al corazón.

Para evitar ese dolor tan innecesario y permitir que la noche de Año Nuevo sea igual de feliz para nosotros que para ellos, Ford ha desarrollado una minimalista caseta con cancelación de sonido que logra crear un espacio silencioso en el que combatir el estrés.

Una vez que los micrófonos del sistema, todavía en fase de prototipo, detectan el sonido de esas explosiones, el equipo de audio integrado emite frecuencias opuestas que anulan el ruido por completo o, al menos, lo reducen significativamente. El corcho de alta densidad, ideal para la insonorización, forma parte integral del diseño.