Javier Collado

Dobuss

CBN. Leah Spring en una madre de Minnesota (Estados Unidos), que entre 2010 y 2015 decidió adoptar a cinco niños con síndrome de Down. Axel, Abel, Audrey, Asher y Amos tienen hoy día entre 14 y 18 años de edad.

Sin embargo ella no piensa que lo que ha hecho sea algo extraordinario o meritorio.

Junto con su compañero Dean, la pareja tiene 12 hijos, incluida la hija biológica de Spring, Angela, de 22 años, que también tiene síndrome de Down.

«Creo que soy mucho más paciente de lo que solía ser. Pensaba que era una persona paciente y ni siquiera sabía qué era la paciencia», ha afirmado Spring a Inside Edition.com.

«Ahora ya sí lo sé.»

Su viaje comenzó hace unos 10 años, cuando una amiga de Spring dijo que iba a Serbia y Bulgaria a buscar a los niños que había adoptado.

En primavera viajó hacía allí y después de presenciar lo que ella llamó condiciones de vida extremadamente pobres, Spring decidió adoptar también niños de esos países, basándose en su hija biológica Angela, también con síndrome de Down, como su inspiración.

«Seguí imaginándola viviendo en esas condiciones y pensando que no lo entiendo», dijo Spring. «¿Cómo sucede eso? ¿Cómo sucede eso hoy?

Y a pesar de todo, Spring encontró la fuerza para seguir adelante cuando le diagnosticaron cáncer de mama en 2014 y logró superararlo. Después de todo,  es una mujer luchadora y que trabajó en el Ejército.

«Solo somos padres», dijo Spring. «Tenemos la oportunidad de ver algunas cosas realmente geniales. Observamos a los niños que nunca han visto un refrigerador lleno de comida hacer ese descubrimiento y vemos a un niño que ha estado hambriento de comunicación darse cuenta de que si piden algo que necesitan como es la propia comida, le escuchas y se la das «.

En cuanto a aquellos que se estén planteando adoptar, Spring subraya que se aseguren de que su corazón esté realmente deseando hacerlo.

«Es gratificante, pero las personas nunca deben tomar la decisión de adoptar por su propio interés», afirmó. «Porque no debe ser una decisión egoísta. No se trata de  pensar «quiero sentirme bien conmigo mismo, así que quiero adoptar». Esa es la razón equivocada para hacerlo.

«Se adopta porque hay un niño que necesita una familia. Si se tiene el espacio, si se tiene el tiempo, si se tiene la disponibilidad, si se tiene los recursos, sólo en ese caso es cuando se puede hacer».