Javier Collado

Dobuss

Una iglesia de Bethel, en La Haya, ofrece una misa interminable desde hace un mes. Es la única opción que le ha quedado a esta congregación religiosa en Holanda para salvar a una familia armenia que vive en el pueblo desde hace nueve años y que ahora las autoridades tras negarle el estatus de refugiado quiere echarla del país.

Para impedirlo, la iglesia ha organizado la homilía 24 horas seguidas desde hace un mes, porque según la ley, la policía no puede interrumpir los servicios religiosos para realizar detenciones.

Y el cura y muchos vecinos de la iglesia protestante están día tras día con la misa para que los cinco miembros de esta familia armenia se queden en el país. Con su actitud esperan hacer cambiar de opinión a las autoridades y que por fin accedan a hacer una excepción a las reglas de inmigración por motivos humanitarios.