Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Las estaciones de esquí españolas acaban de estrenar una temporada en la que tienen previsto invertir más de 27 millones de euros. El objetivo es superar las cifras logradas el año anterior, el mejor de los últimos ocho años, con 5,8 millones de visitantes.

Los hoteles son el alojamiento más tradicional para pasar unos días practicando deportes de invierno, pero alquilar una vivienda particular es una fórmula cada vez más asentada. Según un portal inmobiliario, el alquiler semanal de una casa cerca de las pistas se sitúa en los 553 euros semanales. La caída frente a 2017 es de un -3%, cuando la renta semanal fue de 570 euros. Por otro lado, el coste de este tipo de alquiler cae un -4,3% respecto a 2012, cuando una vivienda cerca de las pistas valía 578
euros a la semana.

Los aficionados al esquí o al snowboard van a disponer de una oferta muy repartida y
repleta de novedades, en la que ha prevalecido el interés por la digitalización de servicios y
la inversión en sistemas de innivación artificial.

Ferran Font, director de Estudios de pisos.com, señala que “los hoteles han tenido que mejorar su catálogo con nuevas facilidades y complementos capaces de competir con las asequibles rentas que definen al alquiler”. A la hora de elegir entre hotel o vivienda turística, el portavoz del portal inmobiliario admite que depende de lo que se busque: “Hay personas que prefieren despreocuparse y dejarlo todo en manos del alojamiento, desde la compra del forfait hasta los traslados a pie de pista.

Sin embargo, estos gastos conllevan extras por gestión que otros amantes de la nieve rechazan, por lo que se decantan por ser sus propios intermediarios”. Font aclara que esta filosofía de autosuficiencia se aplica también al alquiler particular porque “estamos ante inquilinos, no huéspedes. Son personas que quieren crear y vivir su propia experiencia como si estuvieran en su propia casa”.