Anti-Brexit protesters wave flags and placards opposite the Houses of Parliament in London, Britain, December 10, 2018. REUTERS/Toby Melville

Javier Collado

Dobuss

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha sentenciado este lunes que el Reino Unido tiene la capacidad de revocar el ‘brexit’ de forma unilateral, después de que un abogado general de la UE recomendara a la corte comunitaria dictaminar que el Reino Unido puede legalmente revocar de forma unilateral el artículo 50 de los tratados europeos.

El fallo llega la víspera de que la Cámara de los Comunes vote la aprobación del Tratado de Retirada, que ha sido negociado entre Londres y Bruselas pero requiere de la ratificación de los Parlamentos británico y europeo para ser efectivo. El TJUE precisó en su sentencia que la revocación de la notificación en la que se informaba al Consejo Europeo de la decisión de abandonar la UE, llevada a cabo de acuerdo con los requerimientos constitucionales británicos, tendría el efecto de que el Reino Unido seguiría en la Unión Europea sin cambios en su estatus como Estado miembro.

Para Luxemburgo, la posibilidad de retirar el artículo 50 existe mientras el acuerdo de retirada pactado entre Londres y Bruselas no haya entrado en vigor. Hace una semana, el Abogado General del TJUE Manuel Campos Sánchez-Bordona ya avaló en un dictamen el derecho a cambiar de opinión de un Estado miembro que ha notificado su «intención» —no «decisión»— de abandonar la UE y revertir así el proceso de desconexión. Lo contrario, argumentó el abogado, implicaría en la práctica la «salida forzada» de la UE de uno de sus Estados miembro, que sigue siendo parte del bloque a todos los efectos.

La Justicia europea ha examinado en apenas dos meses el caso, que responde a una consulta del más alto tribunal escocés y que ha pasado bajo el procedimiento acelerado para asegurar una conclusión antes de que se consume la salida automática de Reino Unido, el 29 de marzo de 2019, dos años después de que notificara su intención de abandonar la UE. Además de seguir «un proceso democrático de acuerdo con los requerimientos constitucionales nacionales» del país, la revocación debe comunicarse por escrito al Consejo Europeo, órgano que reúne a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. La revocación pone punto final al proceso de salida, según el TJUE.

Luxemburgo recalcó que el artículo 50 no aborda de manera explícita la posible marcha atrás y que, por tanto, ni la prohíbe ni la autoriza de manera expresa. De acuerdo con la corte, la revocación del brexit refleja una decisión soberana de retener el estatus como Estado miembro del club comunitario, un estatus que ni se suspende ni se altera por la notificación sobre la intención de salir de la UE.

Para el tribunal sería «inconsistente» con el objetivo de los tratados europeos de crear una unión más cercana entre los pueblos de Europa forzar la retirada de un país miembro que, tras notificar su intención de marcharse, decide revocar esa misma notificación mediante un proceso democrático. El TJUE agregó que someter el derecho a la revocación a la aprobación unánime de los jefes de Estado y de Gobierno de los países, como solicitaban la Comisión y el Consejo, «transformaría un derecho soberano unilateral en un derecho condicional y sería incompatible con el principio de que un Estado miembro no puede ser obligado a abandonar la UE en contra de su voluntad».