Javier Collado

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CBN. Este miércoles, con 65 años y tras 24 años huido, ha sido detenido en Brasil Carlos García Juliá  uno de los autores de la matanza en el despacho de abogados laboralistas de la madrileña calle de Atocha. Tenía 24 años cuando participó en el asesinato de cinco personas en 1977.

Junto a su compañero pistolero José Fernández Cerra, ambos fueron condenados por la Audiencia Nacional de España a 193 años de prisión como autores materiales de cinco asesinatos y cuatro intentos de homicidio.

Este pasado miércoles, con 65 años y tras 24 años huido, ha sido detenido en una residencia en Barra Funda, un barrio de la zona oeste de la Sao Paulo (Brasil).

La Policía Federal brasileña ofrecerá este viernes una rueda de prensa para dar más detalles de la operación que ha terminado con la detención de este terrorista de ideología de extrema derecha que pertenecía a la Falange y a otros grupos ultraderechistas.

Estaba prófugo de España desde 1994 cuando, tras haber cumplido 14 de los 193 años a los que le condenaron, escapó después de conseguir la prisión condicional y un permiso para viajar a Paraguay por una oferta de trabajo, que sin embargo se le revocó días después por la Fiscalía.

España solicitó su regreso inmediato para terminar de cumplir la pena pero García Juliá desapareció y ya no volvió. Dos años después, en mayo de 1996, fue detenido en Bolivia acusado de tráfico de drogas y de financiación de grupos paramilitares y volvió a la cárcel, esta vez a la prisión de alta seguridad de Palmasola, en La Paz.

En 2001 España pidió su extradición, a petición de Izquierda Unida, pero se escapó durante un permiso a Bolivia. En los últimos meses se le buscaba por Brasil, donde llevaba viviendo un tiempo con una identidad falsa. La Audiencia Nacional había solicitado una petición de extradición de García Juliá el año pasado y este viernes las autoridades darán a conocer en la rueda de prensa si va a ser extraditado y continuar con su condena en España.

Le quedan por cumplir más de 3.855 días (poco más de diez años) en prisión después de que se le revocara la concesión de libertad provisional. Carlos García Juliá fue condenado en 1980 por formar parte de un «grupo activista e ideológico, defensor de una ideología política radicalizada y totalitaria, disconforme con el cambio institucional que se estaba operando en España», según reza la sentencia.