Javier Collado

Dobuss

Utqiagvik, en Alaska, es la ciudad más septentrional del continente americano y, además de por su impronunciable nombre, la vida de esta lejana localidad está marcada por una larga noche que se prolonga durante 65 días.

Anteriormente conocida como Barrow, la ciudad disfrutó el pasado fin de semana sus últimos amaneceres y, tras un breve día de apenas 64 minutos de luz, sus habitantes se despidieron el domingo del astro rey, que no verán más hasta pasados dos meses. La ciudad, donde viven unas 4,000 personas, ha entrado oficialmente en su período de oscuridad de 65 días, conocido como noche polar. Las noches polares son aquellas que se prolongan por más de 24 horas y es un término común en regiones donde no llega a amanecer, lo que ocurre generalmente dentro de los círculos polares.

Un tercio de Alaska se encuentra sobre el Círculo Ártico, el anillo de latitud que rodea la región polar ártica. Aunque Utqiagvik no es la única ciudad de Alaska que experimenta este fenómeno, es la primera de todas a la que llega la noche polar debido a su ubicación en el extremo norte.

Durante aproximadamente uno o dos meses, los residentes de Kaktovik, Point Hope y Anaktuvuk Pass tampoco verán el sol. Sus últimos atardeceres ocurrirán entre fines de noviembre y principios de diciembre.

El sol que se escondió oficialmente a la 1:43 pm del domingo en Utqiagvik no volverá a verse en el horizonte hasta el 23 de enero de 2019.

“Celebrando el comienzo de la Noche Polar a la 1:44 pm (puesta del Sol) con buenos amigos, buena comida y muchas risas…” escribió Kirsten Alburg, una habitante de la ciudad, en su cuenta de Instagram.