Javier Collado

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Rosa, una vecina del distrito de Churriana de Málaga, llamó durante dos años llamó todos los días al Congreso y a la Junta de Andalucía. Lo hizo para pedir que abrieran un centro de urgencias en su barrio y, al final, su constancia ha tenido recompensa porque el servicio comenzará a funcionar en diciembre.

«Había veces que me daba vergüenza, pero es de la única manera que se consiguen las cosas. La verdad es que nunca ha habido una mala palabra, ni un mal gesto», explica la protagonista de la historia.

Hace diez años que se construyó el edificio de salud, pero el servicio de urgencias no se puso en funcionamiento, por lo que los vecinos del distrito se tienen que desplazar hasta 12 kilómetros para ser atendidos de urgencias.

Esto sucedió hasta que Rosa se empeñó en que esa promesa de apertura se hiciera realidad llamando insistentemente a todas las instituciones. «No todo el mundo tiene 50 o 60 euros para gastárselo en taxi», explica como otro de los motivos que la llevaron a exigir insistentemente que se abriera el servicio.

Primero a la Junta de Andalucía y después llamadas constantes al Congreso, incluso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Rosa no ha dejado de interpelar a secretarias, asistentes y políticos con una idea clara: «La vida de las personas no tiene excusas».

Ahora Rocío coge el teléfono para recibir felicitaciones y ella ya tiene una nueva causa: conseguir para el centro de salud un depósito homologado para residuos de diabéticos como su marido.