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El diagnóstico de la hermana mayor, con una enfermedad degenerativa, ha ayudado a los médicos a evitar, que la más pequeña, también con el mismo padecimiento, sufra el calvario que ha vivido su hermana. Los médicos están esperanzados, porque gracias a un nuevo tratamiento que empezó a experimentarse con Nicole, han podido evitar los efectos devastadores de la enfermedad de Batten en Jessica.

Nicole fue diagnosticada de la grave enfermedad genética cuando tenía cinco años en 2016, la enfermedad había avanzado demasiado y las secuelas podrían ser irreversibles. Los médicos, sin embargo, creen que Jessica, de tres años, podría tener más oportunidades.
Las dos niñas tienen la enfermedad de Batten, que tiene graves secuelas, como la pérdida de la visión y del habla, debilitamiento de las extremidades, entre otros. Ambas reciben un tratamiento pionero en el Great Ormond Street Hospital: Les ponen inyecciones directamente en el cerebro dos veces al mes para mantener a raya a la enfermedad.
Este comenzó a probarse con Nicole, la hermana mayor, que no puede comer ni caminar de forma autónoma, tampoco habla.  Sin embargo, Jessica, diagnosticada precozmente, comenzó el mismo tratamiento y no ha sufrido las graves consecuencias.
Los padres, Gail y Matthew, están esperanzados por la evolución de Jessica, que parece haberse salvado de lo peor de la enfermedad.  Ambos están haciendo campaña  para que el medicamento esté disponible en Reino Unido y muestran su agradecimiento a Nicole, la hija mayor, que ha sido la que más está sufriendo. «Nicole salvó a Jessica. Si no fuera por Nicole, nadie se habría enterado de Jessica sufría la misma enfermedad hasta que hubiera sido demasiado tarde».