Javier Collado

Dobuss

Elena Páez. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ha iniciado el Plan de Vigilancia Especial para la campaña oleícola 2018-2019. Este dispositivo, que está compuesto por más de 50 puntos de control y observación a lo largo de la cuenca, ha sido diseñado unificando los datos y experiencias de años anteriores.

En este sentido, agentes medioambientales y técnicos, coordinados por los Servicios de Autorización y Control de Vertidos de la CHG, realizarán labores de vigilancia nocturna y en fines de semana, por las distintas zonas de la cuenca, con especial atención en las zonas productoras de aceite de oliva y sus subproductos: almazaras, secaderos de alperujo, extractoras, refinerías de aceite y centrales de biomasa.

Gracias a la puesta en marcha de este protocolo, durante los últimos años se han podido abrir varios procedimientos sancionadores por vertidos procedentes de plantas de procesado de aceituna. En concreto, en la pasada campaña, el Organismo de cuenca tramitó un total de once expedientes, principalmente en las provincias de Córdoba y Jaén.

No obstante, en relación a años anteriores, se ha constatado un descenso significativo tanto del número como de la importancia de estos vertidos, lo que ha repercutido en la mejora de la calidad de las aguas de los ríos y arroyos de la zona.

En este sentido, la CHG recuerda la importancia de cumplir con las normas de calidad ambiental, principalmente para proteger el estado de las masas de agua, y evitar incumplimientos que deriven en sanciones.