Javier Collado

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El mayor de los dos hijos de la española Juana Rivas y su expareja, el italiano Francesco Arcuri, ha relatado en una audiencia de unas dos horas en el Tribunal de Cagliari, en la capital de Cerdeña (sur), episodios de supuesto maltrato que ha vivido con su padre.

El niño compareció a petición de la defensa de Juana Rivas, en el marco de este proceso civil que juzga en el país la custodia de los menores de Rivas y Arcuri, de 12 y 4 años. «Tengo una buena sensación de tranquilidad, esto es fruto de nuestra lucha», dijo Juana Rivas a la salida de los juzgados, donde testificó su hijo de 12 años. «Vamos a ir paso a paso, siempre con la ley y esperando que la ley haga su labor», añadió Rivas.

Rivas salió de los juzgados con una sonrisa y confiando en que la Justicia italiana le conceda la custodia definitiva de los menores, mientras que Arcuri evitó salir por la puerta principal del tribunal para no ser grabado por los medios de comunicación. La audiencia estaba programada para las 16.30 horas locales (15.30 GMT) y tanto el niño como los dos padres acudieron puntuales al tribunal, pero entraron por una puerta trasera, también para esquivar las cámaras.

Fuentes jurídicas explicaron que el chico respondió a todas las preguntas que le hicieron tanto el magistrado que lleva este proceso como el fiscal general sustituto del Estado en Cagliari, Gaetano Portu, que estuvo presente en esta ocasión. Lo hizo en solitario, sin estar acompañado en la sala ni por sus padres ni por los abogados de estos, María Eugenia Álvarez, letrada de Rivas, y Serlapo Bardi, de Arcuri, respectivamente, señalaron las mismas fuentes.

El joven explicó episodios de supuesta violencia que ha experimentado con su padre, con quien viven él y su hermano desde agosto de 2017 en el municipio italiano de Carloforte, en la isla de San Pietro, al sur de Cerdeña.

Entre ellos, se refirió a la denuncia que presentó a finales de octubre Rivas contra Arcuri por supuestamente maltratar al hijo de 4 años en Italia. Entonces, Rivas denunció a Arcuri después de ver que el pequeño presentaba un hematoma en la parte baja de la espalda que, según su testimonio, era consecuencia de un enfado del padre, que empujó al menor contra los hierros de la cama porque no podía dormir y después lo alzó y lo lanzó contra una pared.