Un autónomo, en su puesto profesional.- Archivo

Javier Collado

Dobuss

Con un mercado laboral acariciando el pleno empleo, Alemania está empezando a mirar más allá de sus fronteras en busca de profesionales cualificados, de ingenieros a gerocultores pasando por techadores, para poder mantener el ritmo de crecimiento de la locomotora europea.

La mayor economía europea disfruta actualmente de una de sus fases más prolongadas de crecimiento y encadena una década de máximos de población empleada, mientras su tasa de paro desciende progresivamente y cerrará este año, según los criterios comunitarios, en el entorno del 3,5%. Sin embargo la pujanza de su mercado laboral, que ha animado el consumo privado y contribuido a la buena situación de las cuentas públicas, amenaza con convertirse ahora en el talón de Aquiles de la economía alemana, algo que puede tener graves consecuencias a largo plazo mordiendo del crecimiento a las pensiones.

El consejo asesor del Gobierno alemán en materia económica, los llamados «cinco sabios», apuntaron ya en su informe anual, publicado esta semana, que el crecimiento del país se está viendo refrenado por factores externos, como las tensiones comerciales y el ‘brexit’, pero también por elementos internos , como los «cuellos de botella» en el mercado laboral. El Instituto para la Investigación del Mercado de Trabajo (IAB), dependiente de la Agencia Federal de Empleo (BA), acaba de anunciar que el tercer trimestre de este año se cerró con 1,24 millones de puestos de trabajo vacantes en Alemania, un máximo histórico.

Según el IAB, el mayor número de empleos sin cubrir se encuentra en el sector servicios (658.000), pero las vacantes se extienden a lo largo y ancho de la economía, del sector agrícola (10.000) a la construcción (123.000), la distribución (87.000), la comunicación (49.000) y las finanzas (12.000).