Imagen: Córdoba CF

Javier Collado

Dobuss

El Córdoba consigue sumar en un terreno tan frío como hostil, El Vivero de Badajoz, cuna de uno de los aspirantes a la pelea por el ascenso directo, el Iberbank Santa Teresa, con un planteamiento defensivo tan ordenado y contundente en el terreno de juego que llegó a desesperar a las jugadoras de Badajoz que se vieron incapaces de desmontar al equipo de Antonio Serrano.

Y es que de sabido era que en esta gélida jornada dominical, lo que tendrían delante nuestras chicas era un hueso duro de roer, probáblemente más que el rival anterior ya que aunque ambos choques se producían siendo las contrincantes primeras de grupo, hoy tenían una dificultad añadida; ellas jugaban en casa.

El factor campo puede ser influyente y puede ejercer sobre quien dirige el encuentro una presión añadida, y fuese este o no el motivo, lo cierto es que el primer susto del choque fue para las nuestras, (hoy de grana) cuando en el minuto 6 de partido el colegiado señalaba penalti a favor de las locales al pegar el balón entre el brazo y el pecho de Encarni que en ningún momento tuvo la intención de despegarlo del cuerpo, ni lo hizo. Tras esta decisión que dejó estupefactos tanto a locales como a visitantes, sólo nos quedaba confiar en la salvadora bajo la meta blanquiverde, Gordillo. Incredulidad, indignación, desconcierto.. Nada de esto afectó a nuestra guardameta que miró fijamente a Estefa, le aguantó hasta que no pudo más y le adivinó la dirección del disparo para a mano cambiada, enviar a córner un balón que todos esperaban, acabase en el fondo de las mallas.

La primera parte de la contienda se desarrollaba entre los incesantes ataques del Santa Teresa y la necesidad de las nuestras de mantener la portería a 0 e intentar poder arrancarle algo más que un empate a las extremeñas, sin embargo fueron ellas las que daban más sensación de peligro y las que creaban las ocasiones más claras de gol por medio de Belén, que en el 20 cabeceaba un balón botado de un saque de esquina que salía rozando el palo izquierdo de Gordillo, y más tarde cabeceó un balón que impactó en el larguero.

Al borde del descanso se vislumbró la primera jugada de toque y elaboración de las nuestras que dejaron destellos de buen juego y capacidad de creación suficiente como para poder desordenar el dibujo de las extremeñas.

Comenzaba la segunda mitad del choque y las nuestras salían con otras sensaciones y con mucha más presencia ofensiva durante los primeros compases de esta mitad. Las llegadas por las bandas de Pinilla y Cristi Medina y las irrupciones por el centro de la defensa de Martí y Marín, lograron romper la sólida estructura del Santa Teresa que empezaron a dejar huecos favoreciendo así las ocasiones blanquiverdes. Doble fue la ocasión de Mery Martí en el 61′ para haber desequilibrado el marcador cuando se quedaba sola delante de la portera local no  consiguiendo conectar con el balón. Seguidamente, una jugada de Pinilla por banda izquierda que conseguía meter el balón en el área, fue repelida por la defensa yendo a caer el rechace a los pies de Medina que con un centro exquisito, volvió a enviar el esférico al corazón del área buscando la cabeza de Marín que no llegó a rematar.

La igualdad era máxima en esos momentos del encuentro, a 15 del final y con la posesión y el luminoso mostrando las tablas que ninguno de los equipos había sido capaz de deshacer hasta el momento, aunque lo seguían intentando más las blanquiverdes que se vieron capaces de dar la sorpresa en el campo de las todopoderosas exs de primera y ellas, saliendo a la contra con más corazón y nerviosismo que con precisión, pero la barrera de las blanquiverdes era infranqueable. Nacha, descomunal en este encuentro, como en todos, no dejaba pasar un balón por banda izquierda. Kerly, plantó un «por aquí no» en su banda derecha. Pipa se hizo grande en el centro de la defensa y Gordillo fue, como viene siendo habitual, un imposible para las delanteras locales.

Se sufrió hasta el pitido final, ellas tuvieron las dos últimas a balón parado que las nuestras sacaron con garra y corazón. Alejaban el peligro una y otra vez, se hacían enormes, luchaban a capa y espada para conseguir lo que nadie había logrado antes en esta temporada, arrancar un punto del Vivero. Puntuar en un campo difícil, complicado. Se suma, se sigue, se lucha por el objetivo y se logra lo que se cree imposible pero para ellas, lo imposible no es una opción.