Foto de archivo de la Policía Nacional.

Dobuss

El pasado día 21, aproximadamente entre las 19,40 y 19,50 horas en la Urbanización La Cabuzana, dirección Vera, una joven corría por la acera pegada al carril-bici con auriculares escuchando música, cuando se cruzó con el coche en el que volvían de haber estado de caza los cuatro hombres. No sabía que esos cuatro hombres se iban a convertir en sus héroes minutos después, pues la iban a salvar de una presunta violación.

La chica hacía running y no se fijó en los ocupantes del coche que acaba de pasar a su lado. No los prestó atención. Minutos después se daría cuenta de que esos mismos hombres por pura intuición la habían salvado de ser violada y puede que de algo más.
Los ocupantes del coche vieron cruzar a un hombre, el ahora detenido, salir detrás de unos arbustos, pasar corriendo por detrás del coche y dirigirse «con mucha velocidad y de forma directa hacia la víctima mientras se sujetaba los pantalones por detrás tras habérselos desabrochado previamente». No había dudas. Los hombres salieron del coche disparados.
Esos segundos fueron claves porque cuando llegaron al lugar donde se encontraban ambos, la mujer estaba siendo agarrada del cuello. El hombre ya la estaba arrastrando para llevar al campo y presuntamente vejarla. Era una zona ideal para hacerlo porque tenía poca visibilidad y estaba despoblada.
«Al ver esto, -detalla la resolución- los testigos corrieron hacia la víctima, y al llegar la escucharon pedir auxilio al tiempo que encontraron al agresor agarrándole para asfixiarla«. La víctima estaba tumbada en el suelo, «pidiendo auxilio y resistiéndose intentando golpearle con el teléfono móvil y con unas llaves» mientras que él «llevaba los pantalones desabrochados, con la bragueta bajada y los pantalones semibajados por encima de las rodillas».
El juez señala que, mientras que dos de los testigos separaban al detenido de la mujer «con gran trabajo pues la agarraba fuertemente», otro de ellos se quedó con ella «calmándola». Luego pararon un coche conducido por una mujer, tras la negativa de otros dos conductores que pasaron antes con su turismo, con cuyo teléfono móvil pudieron pedir auxilio a emergencias. La víctima sufrió un pequeño hematoma en pómulo derecho y contusiones en ambas rodillas. La rápida intervención de los cuatro hombres que transitaban por la zona fue vital y ayudó a la detención del hombre.
El Juzgado de Instrucción 4 de Vera (Almería) ha decretado finalmente prisión provisional para el mismo. El auto imputa le imputa la presunta comisión un delito de tentativa de agresión sexual con la concurrencia de las agravantes de alevosía y reincidencia ya que le constan dos condenas por agresiones sexuales consumadas en 2008 y 2011 y acuerda la prisión al existir también riesgo de fuga porque no le consta trabajo, pensión, arraigo o existencia de familiares.
El juez apunta, asimismo, que se negó a declarar, y aunque manifestó un domicilio, «no se puede asegurar la existencia real del mismo, pues ha dado dos descripciones distintas», a lo que añade que para justificar la prisión, a la que se opuso la defensa, que existe «peligro máximo su libertad ante la posibilidad de cometer nuevos hechos delictivos de similares características». «Es más, puede anticiparse que de no haber sido por los testigos, quizás el detenido podría haber consumado el delito«, concluye.