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Viajar, pasear por entornos naturales o salir al campo son actividades que mejoran nuestra salud en general y la mental en particular. Estos beneficios surgen independientemente de la distancia de nuestro destino y es una de las mejores terapias para el organismo.

Uno de los mayores placeres de la vida es viajar. Millones de personas en todo el mundo lo hacen cada año con la intención de conocer nuevos lugares y culturas, y entablar nuevas amistades que perdurarán con el paso de los años.
Diversos estudios han confirmado lo que muchos ya sospechaban: viajar aporta beneficios para la salud. Poder desconectarse de la cotidianidad para visitar nuevos lugares es una de las mejores terapias para el organismo.
De hecho, una investigación realizada por un grupo de científicos en Arizona, en los Estados Unidos, determinó que las mujeres que efectúan más vacacionestienden a ser personas con menos tensiones y experimentan menos estados depresivos.
Otro estudio, en este caso liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación Bancaria La Caixa, ha concluido que las personas que se desplazan a diario a través de entornos naturales reportan una mejor salud mental, según ha informado en un comunicado.
Ésta es la conclusión principal de una investigación basada en cuestionarios respondidos por cerca de 3.600 participantes de cuatro ciudades europeas y publicada en ‘Environment International’.
El análisis estadístico mostró que las personas encuestadas que viajaban diariamente a través de entornos naturales tenían en promedio una puntuación de salud mental de 2,74 puntos más que las que viajaban con menos frecuencia a través de entornos naturales.
Esta asociación fue aún más fuerte entre las personas que declararon practicar el transporte activo –es decir, caminar o ir en bicicleta–, y en este caso, los entornos naturales se definieron como todos los espacios al aire libre públicos y privados que contienen elementos naturales verdes y azules, como árboles en las calles, bosques, parques urbanos o naturales y también se incluíantodos los tipos de cuerpos de agua.
Otros resultados mostraron que había más personas que practicaban el transporte activo entre las que declaraban viajar diariamente a través de entornos naturales; sin embargo, la calidad de los entornos naturales en los que se daban los desplazamientos no influyó en los resultados.
«Por estudios experimentales anteriores, sabíamos que practicar actividad física en entornos naturales puede reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y la restauración mental, comparado con una actividad equivalente realizada en entornos urbanos», según la investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio, Wilma Zijlema.
Ha destacado que este estudio es el primero de su tipo del que se tiene constancia y, por lo tanto, se necesitarán más investigaciones, y ha recordado: «La salud mental y la inactividad física son dos de los principales problemas de salud pública asociados con la vida en entornos urbanos«.
El diseño urbano podría ser una herramienta poderosa para afrontar estos desafíos y crear ciudades más saludables, y a su juicio, una forma de hacerlo sería invertir en rutas de transporte naturales para ir en bicicleta y caminar.
El estudio se llevó a cabo en el marco del proyecto ‘Efectos positivos para la salud del medio ambiente natural al aire libre en poblaciones típicas de diferentes regiones de Europa’ (PHENOTYPE).
Los 3.599 participantes de Barcelona (España), Doetinchem (Países Bajos), Kaunas (Lituania) y Stoke-on-Trent (Reino Unido) respondieron un cuestionario sobre sus hábitos de transporte y su salud mental.