Javier Collado

Dobuss

Redacción. El Papa Francisco procedió en el día de ayer a la proclamación de santos al obispo de El Salvador Oscar Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 tras una vida dedicada a los más pobres, y al ex-pontífice italiano Pablo VI, considerado el Papa del diálogo.

La ceremonia tuvo lugar a través de una multitudinaria misa de canonización celebrada en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

«Declaramos y consideramos santos a Pablo VI y a Óscar Arnulfo Romero Galdámez», mencionó el Papa Francisco mediante la fórmula en latín procedente en estas designaciones.

El Papa Pablo VI, indicó el Papa Francisco, «fue el profeta de una Iglesia extrovertida que mira a los lejanos y cuida de los pobres».

Se le considera el primer Papa viajero, siendo el primero en ir a Tierra Santa e iniciar el diálogo con otras religiones .

De Monseñor Romero subrayó ser «quien dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos».

El asesinato de Romero coincidió con el inicio de una Guerra Civil en El Salvador que concluyó en 1992 con más de 75.000 muertos y 7.000 desaparecidos.

Entre los asistentes, unos 7.000 salvadoreños celebraron con júbilo la designación en una plaza llena de público. Fuentes del Vaticano cifraron en 70.000 el número de asistentes.

La Reina Sofía, al igual que otros dirigentes internacionales, estuvo presente en la ceremonia.