Javier Collado

Dobuss

Cientos de personas, entre familiares, amigos, compañeros y vecinos, han querido dar su último adiós a Celia Barquín. La golfista, asesinada el 17 de septiembre en el campo de golf donde entrenaba, ya reposa en su tierra, en la que ha recibido una misa antes de ser incinerada.

Con su color favorito, el amarillo, siempre presente, ha sido una tarde de mucho sentimiento y de homenaje. La misa se ha extendido hasta los 90 minutos de duración.

El Ayuntamiento, ante la afluencia masiva de personas, preparó un dispositivo para facilitar la entrada a la iglesia.