Ayudas para la acreditación del nivel de inglés.

Javier Collado

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María Morales. La demanda de clases de inglés por parte de las personas mayores de 35 años va en aumento, a la par que la exigencia de una enseñanza cada vez más «específica», «personalizada» y «eficiente».

Así se lo ha trasladado el responsable de los cursos para adultos del British Council en España, Simon Thorley, quien ha explicado que si bien la «gran mayoría» de los alumnos de esta institución son jóvenes entre 18 y 35 años, el rango de edad que más está creciendo es el de «35 años en adelante, 40 o incluso 50».

Según este experto, los mayores de 35 años están volviendo a las aulas para mejorar su nivel de inglés tanto para su ocio como para mejorar sus perspectivas laborales, porque el inglés «seguirá siendo la lengua franca» para viajar y para los negocios.

«Lo que más hemos notado es que la demanda para el inglés es cada vez más específica, la gente está buscando cosas que les ayuden con lo que ellos tienen que hacer, cada vez hay menos adultos aprendiendo inglés para sencillamente mejorar su nivel, quieren mejorar su nivel pero quieren también mejorar su capacidad de socializarse en el ámbito profesional o hacer presentaciones o negociar, un abanico de cosas que son más específicas, quieren aprender a hacer cosas concretas con el inglés», ha explicado.

«Ahora mismo están buscando un servicio más personalizado, algo que les dé algo específico, en un tiempo razonable y en un formato que encaje con sus vidas; quieren algo personalizado, específico y eficiente», ha detallado.

Según este responsable del British Council, «es difícil para un adulto hoy en día comprometerse para estudiar todo un año», hay épocas en las que pueden hacer más y épocas en las que pueden hacer menos. En el caso de los estudiantes, su disponibilidad depende, por ejemplo, de los exámenes.

Las tendencias apuntadas por Thorley van en la línea de las conclusiones publicadas recientemente en el estudio ‘The future demand for English in Europe: 2025 and beyond’, realizado por la consultora de investigación independiente Trajectory para el British Council.