Javier Collado

Dobuss

María Morales.  El hallazgo de agujas en varios contenedores de fresas vendidos en Australia tiene en jaque a los investigadores. «No vamos a especular en este momento. Estamos en la primera etapa de la investigación», ha declarado el jefe superintendente en funciones del estado australiano de Queensland, Terry Lawrence. También ha insistido en que se analizan «todas las opciones y avenidas del empaquetado y proceso de las fresas».

El hallazgo de estas agujas en al menos tres contenedores de fresas que se vendieron en los supermercados locales ha motivado a las autoridades a pedir que se devuelvan los productos de las marcas ‘Berry Obsession’ y ‘Berry Liscious’ vendidas esta semana en los estados de Queensland, Nueva Gales del Sur y Victoria. Al menos un hombre ha sido hospitalizado tras ingerir las fresas contaminadas.

La Asociación de Cultivadores de Fresas de Queensland indicó la víspera en un comunicado que el acto de sabotaje pudo haber sido realizado por un extrabajador. Jennifer Rowling, representante de esta Asociación, dijo a la cadena ABC que se trata de un «incidente aislado» dado que «solamente una granja ha sido la afectada y las dos marcas provienen de esa granja. Todas las fresas han sido retiradas del mercado».