Pastel Cordobés

Javier Collado

Dobuss

CBN. El pastel cordobés es el dulce más genuino de la ciudad califal y tiene fieles consumidores no sólo en Córdoba sino en el resto de España e incluso en el extranjero.

Y es que en gran medida su difusión e introducción en América se debe al ilustre torero cordobés Manolete, que dio nombre a una versión más pequeña y unitaria del pastel, de unos 12 centímetros.

Los famosos «Manoletes» nacieron de la costumbre del torero de pedir que le trajeran siempre uno para comerlo de postre cuando estaba en su casa de Córdoba, hasta que el obrador finalmente le pusiera el mismo nombre.

En cuanto a sus orígenes, hay opiniones diversas. Hay quien lo considera un dulce relativamente reciente, de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, pero también hay quienes les atribuyen un origen árabe, inspirado en dulces que se elaboraban con hojaldre e ingredientes similares, denominados baklavas.

La elaboración es relativamente sencilla, teniendo como ingredientes principales  la manteca de cerdo, la harina y la cidra, con la que se logra el cabello de ángel, para finalmente cubrir toda su parte superior con canela y azúcar.

En ocasiones también se elabora relleno de jamón.

Acompañarlo con una copa de vino dulce Pedro Ximénez es un placer para el paladar inconfundible.