Javier Collado

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CBN. El calendario marca el mes de septiembre y con la vuelta de las vacaciones regresa una de las citas ineludibles para muchos amantes del atletismo cordobés. Con nada más y nada menos que 36 años de historia, la carrera popular de la Fuensanta se ha convertido de una de las clásicas del circuito cordobés, una prueba que desde sus inicios ha estado estrechamente ligada al barrio que la vio nacer y a un vecindario que ya la concibe como parte de su historia y su cultura.

Corría la década de los 80 cuando esta carrera popular vio por primera vez la luz del día, una época en la que, lo que hoy se conoce como ‘running’, aún no se había popularizado hasta los niveles actuales. Por aquel entonces, la práctica del atletismo empezó a ganar adeptos y los primeros clubes comenzaron a crearse con el único objetivo de hacer aquello que les gustaba: correr, entrenar, competir y superarse a sí mismos.

Con este espíritu nació la carrera popular de la Fuensanta, una prueba organizada por el Club de Atletismo cordobés -el más antiguo de Córdoba- y que durante una parte de su historia ha compartido calendario con la famosa Velá, incluyéndose en su programación oficial y uniéndose a la tradición del barrio. Tras 36 años de vida, la prueba se ha hecho un hueco en el imaginario colectivo del atletismo cordobés y se ha convertido en una de las de mayor rango. No en vano, se trata de una de las carreras más antiguas del circuito , tan sólo superada en años por la carrera popular de María Auxiliadora, que este año cumple 38 años de vida.

Aunque la competición, desde entonces, ha atravesado distintas vicisitudes, el número de participantes se ha consolidado. El circuito, las características y el recorrido de la prueba han variado en el tiempo y la fecha ha ido bailando a lo largo del mes de septiembre hasta desprenderse finalmente de la programación de la Velá. No obstante, nunca ha perdido esa impronta de carrera popular con olor a barrio.

José Antonio Leiva es uno de los que lleva la carrera grabada en la sangre. Es licenciado en Educación física y fue presidente del Club de Atletismo cordobés, miembro de su directiva, entrenador y uno de los organizadores del evento. Recuerda aquella carrera primitiva en el que, por primera vez, los corredores se enfundaron las zapatillas y con un dorsal en el pecho completaron un circuito que por aquel entonces se situaba alrededor de unas instalaciones públicas deportivas ubicadas en donde hoy está la piscina de la Fuensanta.

“La carrera ha cambiado mucho, las ha habido de 5, 6 y 7 km”, apunta Leiva. “En aquella época, conseguir 80 inscritos era todo un éxito. Hoy en día, hemos conseguido consolidarla y si llevamos 36 años, algo estaremos haciendo bien”. Desde hace unos 15 años el recorrido de la prueba se trasladó al emplazamiento actual: la Plaza de la Juventud. “Yo, personalmente, creo que la carrera tiene la entrada en meta más bonita de toda Córdoba”, concluye el ex presidente del club organizador.

La próxima edición, para la que ya está abierto el periodo de inscripciones, tendrá lugar en la plaza de la Juventud el próximo 23 de septiembre a partir de las 09:30. Los participantes tendrán ante sí el reto de arrebatar en la prueba reina de 7.000 metros el título a Juan Ignacio Grondona, atleta del Club de Atletismo Cordobés que el año pasado se impuso con una marca de 22:49, y a Raquel Hernández, corredora del Trotasierra que alcanzó el primer puesto por segundo año consecutivo en la categoría femenina. La competición, además, es puntuable para el Ranking Cruzcampo y Ranking Jóvenes Coca Cola.