Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Un equipo de científicos ha logrado curar en ratones heridas de este tipo regenerando su piel ‘in vivo’, es decir, en el propio organismo y sin necesidad de un trasplante. El trabajo basado en la reprogramación celular «demuestra, por primera vez, que se puede inducir la regeneración de órganos en un mamífero y abre conceptualmente la puerta a la regeneración de nuestros órganos sin necesidad de trasplante», señaló Juan Carlos Izpisúa Belmonte, del Instituto Salk de California (EEUU) y autor principal del estudio.

Los resultados se publican en Nature y participan también la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología (Arabia Saudí), la Universidad de Kyorin (Japón) y la Universidad Católica San Antonio de Murcia (España). En él, se describe una nueva técnica para convertir directamente en el organismo las células de una herida abierta -quemados o úlceras- en nuevas células de la piel y conseguir así tejido cutáneo nuevo, sano y funcional en tres dimensiones.

Para sellar el daño y que una herida se cure es necesaria la migración, desde el tejido circundante a la herida, de un tipo de células llamadas queratinocitos -casi toda la epidermis está compuesta de ellas-, pero cuando las heridas son grandes este proceso se vuelve ineficaz. Esto provoca que la cicatrización sea imposible y con esto que heridas que en principio eran menores se transformen en heridas más graves o en úlceras dolorosas, a veces potencialmente mortales.

Los queratinocitos son células madre que actúan como precursoras de los diferentes tipos de células de la piel. La técnica ahora para tratar una úlcera cutánea consiste en aislar esos queratinocitos a través de una biopsia de la piel, cultivarlos en el laboratorio, crear una capa de células epiteliales -los queratinocitos estimulan su crecimiento- y trasplantarla en el paciente.