Javier Collado

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CBN. A lo largo de su larga carrera, Keanu Reeves es conocido por interpretar héroes en la gran pantalla desde Neo de The Matrix hasta el agente del FBI Johnny Utah en Point Break y por supuesto, el legendario John Wick.

Lo que quizás no se sepa es que el propio Reeves es más heroico que cualquiera de los personajes que ha interpretado y no precisamente por su brillante filmografía.

A lo largo de su carrera, Keanu se ha dedicado a hacer obras solidarias para otras personas simplemente pasando tiempo con vagabundos para darles compañía y poniendo en marcha una fundación privada que financia investigaciones sobre el cáncer y hospitales para niños.

Nunca alardeando del brillante trabajo que hace, se puede afirmar que Keanu hace esto por bondad de su propio corazón y no como forma de proyectar su imagen al exterior.

La razón podría deberse a que  Reeves no ha tenido una vida fácil y por eso quiere devolverle a la sociedad lo bueno que de ella ha recibido.

Cuando Keanu tenía solo tres años, su padre estuvo encarcelado por vender heroína y  abandonó a su familia cuando el actor tenía 13 años.

Reeves luego residió por todo el mundo a lo largo de su infancia viviendo con varios padrastros en lugares como Sydney, Nueva York y Toronto.

Esto significó que asistió a numerosas escuelas secundarias, algo que Keanu ha descrito como un desafío, especialmente porque también se le diagnosticó dislexia.

Después de ser expulsado de una escuela, Reeves asistió a una universidad donde destacó en los deportes convirtiéndose en el portero del equipo de hockey sobre hielo.

Soñando con jugar hockey sobre hielo para Canadá, una lesión lo obligó a dedicarse a otras trayectorias profesionales que lo llevaron a donde está hoy.

Más adelante, Reeves se enfrentó a la tragedia cuando su novia, Jennifer Syme, dio a luz a a los ocho meses de embarazo falleciendo la pequeña en el parto.

Varias semanas más tarde, Syme murió en un accidente automovilístico con solo 29 años de edad.

El actor se convirtió en el cuidador principal de su hermana menor Kim después de su diagnóstico de leucemia en la década de 1os 90, una enfermedad con la que luchó durante una década antes de entrar en remisión.

Durante su batalla, Reeves donó generosamente a numerosas organizaciones benéficas contra el cáncer y también estableció su propia fundación en honor de Kim sin ponerle su nombre.

La fundación privada de Reeves se esfuerza por financiar la investigación del cáncer y respaldar tanto los hospitales para niños como las salas para niños.

Su generosidad no se detiene allí.

Al entender que los equipos de sus películas son personas trabajadoras, dedicadas y fundamentales para el cine, Reeves siente que es importante reconocer su trabajo y también asegura que se les trate bien, cuidando que desayunen y almuercen en las mejores condiciones posibles.