Imagen de los alrededores del parque fidiana.

Javier Collado

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CBN. Un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona sobre casi 3.000 mujeres de 10 provincias españolas respalda la creación de más zonas verdes.

Un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona sobre casi 3.000 mujeres de 10 provincias españolas ha concluido que vivir a menos de 300 metros de una zona verde urbana reduce en un 35% el riesgo de cáncer de mama, y vivir a menos de 100 metros supone una reducción del 44%. La epidemióloga Cristina O’Callaghan, coautora de la investigación, pide interpretar estos porcentajes “con todas las cautelas”, dado el amplio margen de error estadístico, pero subraya que la asociación observada es “robusta”.

“A partir de un único estudio no se puede extraer un porcentaje fiable, son necesarios más trabajos y con una muestra más amplia. Pero sí podemos afirmar que vivir cerca de una zona verde urbana reduce el riesgo de cáncer de mama”, sostiene O’Callaghan, del Instituto de Salud Global de Barcelona, un centro impulsado por la Fundación Bancaria «la Caixa». La investigación se acaba de publicar en la revista especializada International Journal of Hygiene and Environmental Health.

El trabajo hace un seguimiento de 1.129 pacientes con cáncer de mama y de otras 1.619 mujeres sanas, de similar edad y lugar de residencia, reclutadas en Asturias, Barcelona, Cantabria, Gerona, Guipúzcoa, Huelva, León, Madrid, Navarra y Valencia. Los investigadores saben casi todo sobre estas mujeres, desde su nivel socioeconómico a sus hábitos de vida.

La hipótesis de partida de los investigadores era que la proximidad a un parque o a un jardín haría que las mujeres tuvieran una mayor actividad física, con el consiguiente efecto protector frente al cáncer de mama. Otra presunción era que la cercanía a una zona verde supondría una menor exposición a la contaminación atmosférica. “Ninguna de las dos hipótesis explica la asociación que hemos observado”, reconoce O’Callaghan.

“Nuestra hipótesis ahora es que se puede deber a una reducción de los niveles de estrés y depresión”, apunta la epidemióloga. Otro de los autores del estudio, Mark Nieuwenhuijsen, detectó hace tres años menos síntomas de ansiedad y depresión en personas que vivían a menos de 300 metros de un parque en Cataluña. En la ciudad de Baltimore en Estados Unidos, un seguimiento a más de 3.000 personas durante 24 años ha mostrado un mayor riesgo de cáncer de mama en mujeres con depresión.

El trabajo también sugiere que las mujeres que viven a menos de 300 metros de una zona agrícola presentan un mayor riesgo de cáncer de mama, pero el margen de error es muy grande. El riesgo aumenta entre un 0,7% y un 65%, según detalla O’Callaghan, que insiste en no quedarse en los porcentajes y en centrarse en la robustez del vínculo observado. En este caso, su hipótesis es una mayor exposición a pesticidas, no demostrada en la investigación.