Las gradas del Nuevo Arcángel/ Imagen: Carmen Paz.

Javier Collado

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El Córdoba perdió por 2-4 ante el Real Oviedo en un encuentro en el que los asturianos se adelantaron pronto en el marcador, aunque los cordobesistas nunca lo dejaron de intentar. En el terreno de juego, el once fue muy parecido al que Sandoval planteó ante el Numancia, con la única variación de Bambock por Álex Vallejo.

Saúl Berjón adelantaba al Real Oviedo a los seis minutos de que el árbitro pitase el inicio del encuentro. El Córdoba, lejos de dar un paso atrás, siguió intentando llegar a la portería de Herrero. Pero pasada la media hora llegó el segundo tanto de los asturianos, con un gol de Bárcenas.

Entonces, el protagonista dejo de vestir de blanquiverde o de azul y paso a vestir de amarillo. Eso es lo que pensaba la grada del Nuevo Arcángel. “El árbitro no daba una”, amonestaba a los locales, hasta tal punto que Sandoval acabó expulsado antes del descanso del partido.

En la segunda parte, Bambock se quedó en el banquillo y entró Jaime Romero, quien estuvo a punto de hacer el primer tanto cordobesista, pero Herrero lo evitó con un paradón. Pero nada pudo hacer ante el remate inapelable de Alfaro tras un pase medido de Javi Lara que servía para acortar distancias.

No obstante, Saúl Berjón hacía a los pocos minutos el tercero para los carbayones. Así, el Córdoba lo intentaría en la media hora restante con un delantero más, dando entrada a Piovaccari, quien metió el segundo tanto de los locales. 

Sin embargo, con el Córdoba buscando el empate llegó el cuarto del Real Oviedo, por mediación de Bárcenas. Ya en el descuento, Piovaccari provocó un penalti, pero el meta visitante adivinó las intenciones de Aguado.

Y es que a pesar del sentimiento blanquiverde que se transmite de abuelos a padres y de padres a hijos, en esta ocasión el Córdoba Club de Fútbol no pudo hacer más que remar contra corriente en unas aguas muy turbias.