Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Más de medio millar de personas sin hogar, 516 exactamente, han sido atendidas desde enero en Córdoba por la Unidad de Emergencia Social (UES) de Cruz Roja, un dispositivo conformado íntegramente por voluntariado que recorre tres noches a la semana las calles de la capital para ofrecer a la población ‘sin techo’ comida y bebida reparadora y apoyo humano, entre otras cosas.

Al respecto, durante el verano, en los lotes de comida repartidos por la entidad se incluyen productos frescos como gazpacho, zumos y ensaladas, así como chanclas y crema solar para combatir las altas temperaturas.

«Al igual que hacemos en los periodos de más frío, en estos momentos de calor intenso tratamos de ofrecer un apoyo especial a este colectivo, porque, si bien todo el año resulta muy duro no tener un techo bajo el que cobijarse, sabemos que hay épocas en las que vivir a la intemperie resulta especialmente difícil», según ha recordado en una nota Beatriz Arce, responsable técnica de la UES.

Además, para minimizar los estragos causados por la canícula, las personas sin hogar pueden recurrir, en el marco del programa Ola de Calor, tanto a la casa de acogida municipal como a la Casa Libertad de la Fundación Prolibertas, que están abiertas desde la mañana hasta las 20,00 horas, donde pueden ducharse, merendar, cambiarse de ropa y pasar las horas en zonas de descanso.

En estos últimos días, el voluntariado de Cruz Roja ha atendido en cada una de sus salidas a unas 60 personas que viven en la calle. El perfil habitual, a juzgar por las atenciones que realiza el personal de la institución humanitaria, es el de un hombre de entre 35 y 49 años -40% del total- de nacionalidad española al que la crisis, la falta de una red de apoyo y otras circunstancias han conducido a esta situación de extrema vulnerabilidad. Y en un buen número de casos, tienen problemas de salud mental añadidos.

En lo que va de año, han sido 65 las personas que han participado como voluntarias en este proyecto, que se realiza en coordinación con el resto de entidades que integran la Red CO-Habita de atención a personas sin hogar, de la que también forman parte Adeat, Fundación Prolibertas, Cáritas y el propio Ayuntamiento de Córdoba.