Javier Collado

Dobuss

Después de 60 años sin contacto directo, viven hoy día un emotivo encuentro. El primero de este tipo que tiene lugar en casi tres años y en plena etapa de acercamiento entre las dos Coreas.

Lee Geumsum, una madre surcoreana de noventa y un años de edad, conocerá a su hijo, quien preso del pánico se separó de ella cuando intentaban huir:

«Estoy segura de que no lo reconoceré. Tenía entonces tres años. Él ahora tiene 71 y tampoco se acordará de mí. Quiero preguntarle cómo vivió todos estos años, si le cuidó una nueva madre, o si su padre lo crió solo.»

La visita, que para muchos representa también el último adiós, tiene lugar en un hotel en las montañas de Kumgang, al este del país comunista. La edad promedio entre los asistentes es de 80 años. Muchos acuden con bolsas de regalos, medicinas, fotografías e incluso fideos para sus seres queridos.

El programa de reencuentros llevaba más de tres años interrumpido, debido a las tensiones entre los dos países.