Javier Collado

Dobuss

Calleja de las Flores.
Calleja de las Flores

CBN. En pleno barrio de la Judería de Córdoba, a pocos metros de la gran Mezquita-Catedral, en la calle dedicada al arqueólogo Ricardo Velásquez, se encuentra uno de los rincones más fotografiados del centro histórico de la ciudad, la Calleja de las Flores. Debe su autoría al que fuera alcalde de la ciudad desde 1951 a 1962 y presidente de la Diputación entre 1962 y 1967, Antonio Cruz Conde.

Una calle ciega, estrecha y peatonal que desemboca en una plaza que se ha convertido en una de las calle más populares entre cordobeses y turistas, protagonista de cientos de postales y recuerdos de Córdoba.

Capitel califal de la Calleja de las Flores.
Capitel califal de la Calleja de las Flores

Aunque en la calleja hay un pavimento de época pasada, dado que se encuentra la típica losa de granito, fue a mediados de los años 50, por orden también de Antonio Cruz Conde, cuando la calleja fue adornada con los arquillos que hoy la contemplan, así como con la construcción de una fuente diseñada por el arquitecto Víctor Escribano Ucelay integrando restos arqueológicos en el año 1960.  Tal y como explica Toñy Benavente, gerente de Rutas Accesibles por Córdoba, «Cruz Conde fue quien decidió poner entre las dos fachadas los arquillos a modo de tirantas tal y como ocurre en las iglesias góticas».

También fue él quien ordenó que en la esquina de la calle se colocara el capitel califal», explica Benavente. Un capitel de avispero empotrado en una esquina que da la bienvenida a la calleja.

La calleja o callejón de las flores, que debe su nombre a la gran cantidad de macetas que decoran sus paredes, «también fue idea de Cruz Conde, pues fue él quien ordenó adornarla con las más coloridas flores», apostilla la gerente.

Callejón de las Flores
Entrada a la Calleja de las Flores y souvenirs de la zona

Una calle estrecha y sin salida que sube en una suave pendiente hasta la pequeña plazoleta en la que desemboca. Los balcones enrejados se llenan de flores aromatizando el agradable paseo del visitante.

Y es que desde que Cruz Conde rediseñara la calleja de las Flores se ha convertido en un icono fotográfico de la ciudad siendo cientos los turistas que diariamente retratan la imagen de la torre de la Mezquita que asoma entre la calleja. Quizá sea por eso que las antiguas casitas han dado paso a tiendas de souvenirs que invitan al turista a llevarse todo tipo de recuerdos de la que es una de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad.